Jueves, 19 de abril de 2007
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Publicado: 07:59

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Royal, la "Zapatera" francesa
Fue diputada con 35 años, ministra con 38 y podría convertirse en la próxima presidenta de la República francesa con 53 años
Royal, la "Zapatera" francesa
Royal "seduce de lejos e irrita de cerca", sostienen algunos de sus conocidos. / REUTERS
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Diputada a los 35 años y ministra a los 38, Ségolene Royal, candidata oficial del Partido Socialista (PS) a la carrera al Elíseo en 2007, aspira a convertirse a los 53 en la primera presidenta de Francia.
Royal es ya la primera presidenta de una región francesa, la de Poitou-Charentes, que arrebató a la derecha en 2004, con el factor añadido de ser el feudo del entonces primer ministro Jean-Pierre Raffarin, que dice de ella que "seduce de lejos e irrita de cerca". Ese logro, pocos días después de que José Luis Rodríguez Zapatero ganase las elecciones legislativas españolas, le valió el calificativo de "Zapatera", algo que para ella es "un cumplido".
Desde ese bastión, la compañera y madre de los cuatro hijos del primer secretario del PS, Francois Hollande, ha conseguido construir su imagen de "presidenciable", con carisma y habilidad comunicativa.
Con su sonrisa permanente, maquillada sutilmente y vestida con su chaqueta blanca fetiche, Royal ha protagonizado un fenómeno mediático que ha ido creciendo como la espuma, especialmente desde principios de año, tanto en Francia como fuera de sus fronteras.
Demandas a su padre
El gran éxito de esta hija de un teniente coronel de infantería, a quien llevó a los tribunales -y ganó- por no pagarle la universidad, es haber transmitido la sensación a la opinión pública de ser una especie de bocanada de aire fresco en la política y de que se preocupa de las cosas de la vida cotidiana.
Nacida en Dakar -uno de los destinos de su padre- el 22 de septiembre de 1953, cursó sus estudios primarios y secundarios en Charmes (este de Francia) y los universitarios en Nancy (licenciada en Ciencias Económicas) y en París (diplomada en Ciencias Políticas y en la Escuela Nacional de la Administración, ENA).
Salió de la ENA, donde conoció a Hollande, en 1980 en la promoción Voltaire -la misma que el primer ministro, Dominique de Villepin-, y dos años después se convirtió en consejera de Juventud y Deportes, y luego, también, de Asuntos Sociales de Mitterrand. Al amparo de éste, Royal fue colocada en las listas electorales de Deux-Sevres para las Legislativas de 1988 y obtuvo el escaño de diputada, que ha renovado elección tras elección desde entonces.
De 1992 a 1993 tuvo una discreta experiencia como ministra de Medio Ambiente en el Gobierno del socialista Pierre Bérégovoy. Fue de 1997 a 2002 cuando se forjó verdaderamente su experiencia ministerial a la sombra del entonces primer ministro Lionel Jospin.
De 1997 a 2000 ejerció como ministra delegada para la Enseñanza Escolar, donde se hizo muy conocida por disponer la gratuidad de la píldora abortiva "del día siguiente" en los institutos. Luego fue ministra delegada para la Familia y la Infancia, y en marzo de 2001 extendió también sus competencias a los Incapacitados.
"Supermamá"
Royal, que siempre ha explotado su faceta de "supermamá" y que no ha dudado en exhibir sus embarazos y partos en las portadas de la prensa del corazón, se apuntó allí el tanto de crear un permiso de paternidad, así como leyes para acabar con la violencia contra los menores.
Pese a haber ocupado siempre Ministerios de segunda fila, la "gacela", como se denomina ella frente a los "elefantes" del PS, ha tenido la rara habilidad de popularizar su acción, precisamente por abordar asuntos corrientes como los programas violentos en la televisión, la pornografía o la moda del tanga en los colegios.
Detrás de esa trayectoria a la vez feminista y, según sus detractores, sin fondo, se dibuja su maestría de comunicación; mezcla del encanto de su sonrisa -se rehizo la dentadura- y su elegancia sencilla y de cálculo, y un auténtico sentido de la empatía, o de la demagogia, según las opiniones.
Irascible y un tanto déspota con sus subordinados, según la dibujan los más críticos, Royal arrastra heridas de una educación conservadora muy férrea y de la dolorosa separación de sus padres. Cuarta de ocho hermanos, borró el Marie que precedía a su nombre a los 25 años, una forma de romper con una parte de su pasado.

 
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