El joven dominicano de 21 años, acusado de la muerte de un taxista el pasado 12 de diciembre en el barrio de San Adrián de Bilbao, ha asegurado hoy que la víctima le atacó con un cuchillo tras una discusión originada porque le faltaba un euro para pagar la carrera. El acusado afirmó que, tras un forcejeo, logró arrebatarle el arma con el que el taxista pretendía agredirle y se la clavó en el cuello "en defensa propia" porque vio "la muerte en ese momento".
En el juicio que se celebra contra R.M.P. en la Audiencia Provincial de Vizcaya, la fiscal solicita una pena de 12 años por homicidio, mientras que la acusación particular pide 17 años al considerar que se trata de un asesinato. Por su parte, la defensa del procesado solicita su libre absolución porque cree que actuó "en legítima defensa".
Durante su testimonio, en referencia a la situación vivida en el interior del taxi, el acusado afirmó que el taxista le atacó y no tuvo "otra opción" que defenderse. "Yo no quería que eso sucediera, tenía la mente nublada por el nerviosismo y por el miedo", añadió.
El joven también aseguró que la víctima se giró en su asiento con un cuchillo en las manos y se encontraba frente a él cuando le atacó. Según destacó, tras arrebatarle el cuchillo, el acusado se lo clavó al taxista en la parte derecha del cuello. En este sentido, la acusación particular recordó que el procesado es diestro y el gesto natural "hubiera sido entonces de clavárselo en la parte izquierda del cuello".
La narración de los hechos que realizó hoy el acusado, único testigo de lo que ocurrió hace casi un año, fue "contradictoria" con su propia declaración ante el juzgado de instrucción, según remarcaron la propia acusación particular y la Fiscalía.
"El diablo en el cuerpo"
El joven, que se encuentra en situación irregular en España, reconoció que "mintió" sobre sus movimientos previos a montarse en el taxi en las inmediaciones de la Estación de Abando, cuando dijo que venía de casa de su novia y que había quedado con su hermano.
Además, expuso en el juicio un par de circunstancias eximentes que tampoco había comentado en sus primeras declaraciones, como que, en aquel momento, había consumido cerveza, cocaína y cannabis, drogas que toma "desde hace cuatro años" (a pesar de que el análisis de ADN de su pelo no arrojó positivo de cocaína, advirtió la acusación) y aseguró que, desde los 16 años, tiene "el diablo en el cuerpo" que le "habla".
Para demostrar el intento de agresión del taxista y el posterior forcejeo, la defensa esgrime las heridas recibidas por el joven en el pómulo y en el ojo. En este sentido, preguntado por la acusación sobre si esas heridas no habían sido causadas por los compañeros del fallecido en un intento de linchamiento, el acusado reconoció que los taxistas querían agredirle, pero sin éxito porque la Ertzaintza "le salvó".
En su declaración, el joven también planteó que montó en el taxi después de darse cuenta en Abando de que no tenía dinero suficiente para la entrada de una discoteca, en la que pretendía "seguir la fiesta". Su intención de acudir a San Adrián, donde se produjeron los hechos, obedecía a que en este barrio viven unos familiares de su madre, a los que quería pedir dinero.
"Asesino sin oficio ni beneficio"
La Fiscalía ha optado por la acusación de homicidio al dar crédito a la hipótesis de que hubo discusión y forcejeo entre el acusado y la víctima, que, de esta forma, tuvo alguna oportunidad de defenderse.
La acusación particular, ejercida por el abogado Ricardo Palacio en nombre de la viuda del taxista, que también dejó dos hijas huérfanas, ha solicitado 17 años de cárcel y 10 años de prohibición de residir en la misma localidad que la familia, por lo que considera un asesinato, ya que, explicó el letrado, hubo "alevosía" porque "fue atacado por detrás, repentinamente y no hubo posibilidad de defensa". "Se trata de un crimen brutal, un degollamiento, realizado por un asesino sin oficio ni beneficio. La versión del acusado es demencial e increíble, falsa y ofende a la inteligencia", añadió.
El letrado también explicó que el taxista pesaba 131 kilos y medía 1,93 metros, por lo que puso en duda la capacidad del acusado, de 1,70 metros y "complexión normal", para lograr arrebatarle el cuchillo. Asimismo, "desde la lógica y la experiencia en casos penales", negó la posibilidad de que el taxista llevara el cuchillo, de 17 centímetros, y que le atacara tras una discusión por la deuda de un euro en la carrera.
Igualmente, expuso que los médicos forenses han dictaminado que el joven es "una persona agresiva" y que, en todo caso, en la hipótesis de que se hubiera hecho con el cuchillo tras arrebatárselo al taxista, su ataque "no sería legítima defensa, sino venganza".
Por otro lado, la defensa planteó que el acusado, tras la agresión que ha reconocido, volvió al taxi a recoger pertenencias que se había olvidado, un móvil y una visera, pero no se llevó el cuchillo "porque no era suyo". "Sólo pensó en defenderse del taxista y en evitar que le matara", explicó. Tras la declaración del acusado, el juicio se reanuda mañana a las nueve y media de la mañana con la declaración de los testigos.