Varios compañeros del taxista asesinado en diciembre de 2005 en Bilbao han afirmado hoy que nunca vieron que el fallecido portara un cuchillo como el que supuestamente le causó la muerte, y que según los peritos que lo analizaron era de "mala calidad" y sólo tenía sangre de la víctima.
Sin embargo, varios taxistas reconocieron ante el tribunal con jurado de la Audiencia de Vizcaya que desde el pasado lunes juzga este caso que sabían que Eduardo Robredo Cortes llevaba una navaja, "como llevamos todos" para comer algo, y porque trabajaba para una funeraria y necesitaba de un útil de esas características. "A él no le hacía falta un cuchillo de esas dimensiones. Yo creo que no lo llevaría nunca", afirmó uno de los seis taxistas que hoy declararon en la vista, algunos de los cuales conocían al fallecido desde hacía 23 años.
También testificaron hoy los peritos policiales que realizaron las pruebas de ADN a la presunta arma homicida, que fue encontrada rota y cubierta de sangre en el interior del taxi. Estos afirmaron que en ese arma no se detectó sangre del acusado y sí de la víctima.
El tribunal escuchó asimismo la testifical de los policías que rastrearon el origen del arma y que aseguraron que localizaron cuchillos iguales en un almacén de venta al por mayor de objetos de importación chinos en el barrio de Zorroza. Sin embargo indicaron que no pudieron llegar a los minoristas porque este establecimiento carecía de registro de clientes.
Añadieron que eran cuchillos con una empuñadura de "mala calidad", porque hicieron varias pruebas de fuerza a las copias que encontraron y vieron que incluso con la mano se podían romper. También dijeron que el coste al por mayor de este tipo de cuchillo, con empuñadura profusamente decorada y una hoja de 172 milímetros, era de seis euros.
Restos de sangre
Respecto a la procedencia de la abundante sangre encontrada en el interior del taxi, el tribunal pudo ver las fotos incluidas en el atestado policial y escuchar la declaración de los peritos que lo realizaron y que concluyeron que todos los restos localizados dentro del taxi eran de la víctima. Sólo se encontraron restos de sangre del presunto homicida en el exterior del coche, así como en la parte superior de su polo y camiseta.
Además, los agentes explicaron que de la posición de los restos de sangre se desprende que en algún momento la víctima y el presunto agresor estuvieron cara a cara dentro del coche, aunque dijeron no poder precisar el orden en el que se produjeron los sucesos, si primero fue el apuñalamiento y después el cara a cara, o al revés.
En la sesión de hoy también declararon la madre y la que era en el momento del suceso novia del joven dominicano acusado de esta muerte, Reiny E.P., de 21 años. Ambas explicaron que le vieron por última vez sobre las cuatro de la tarde del 11 de diciembre de 2005 (el homicidio se produjo en la madrugada del día 12), cuando el joven fue a su domicilio. Su ex novia aseguró también que en los tres meses que estuvo con él, nunca vio que llevara armas y afirmó que era un chico tranquilo.
'Goiko Torre'
Respecto a lo sucedido en la madrugada del día 12, un taxista explicó que recibió en su emisora un aviso de una voz "masculina y desgarradora" que sólo repetía 'Goiko Torre' (el lugar donde se produjo el homicidio) y que se trasladó inmediatamente al lugar.
Una vez en la zona, explicó que vio pasar a un joven por el espejo retrovisor y que realizó un rastreo por la zona hasta que lo vio junto a un portal, con sangre en la cara y repitiendo "como llorando" que no había sido él.
También declaró hoy el cónsul honorario de la República Dominicana en Bilbao , Juan Jesús Alvarez Campos, quien visitó a Reiny en dependencias policiales y aseguró que tuvo la impresión de que era un "crío que no tenía ninguna conciencia de haber hecho nada malo". El juicio está previsto que finalice mañana.