
Su iniciativa de crear una explotación de ganado porcino en la localidad se puso en marcha en marzo cuando el arquitecto municipal le informó de que se podía habilitar un centro de estas características en un terreno rural situado en el extrarradio, a 500 metros de Fruiz y a un kilómetro del centro de Arrieta. Sin embargo, en abril las quejas vecinales obligaron a la alcaldesa, Miren Edurne Torrealdai, a comunicarle que los residentes estaban en contra de la explotación debido a «los trastornos y a los problemas de salud» que pueden causar una veintena de cerdos.
«La alcaldesa incluso me dijo que iba a hacer todo lo posible para que no se habilite la granja. No entiendo por qué la oposición de algunos residentes al proyecto puede echar por tierra una actuación, si cumple la legalidad», se queja Aurrekoetxea.
Tras presentar el proyecto definitivo, la Administración local decidió cerrar el expediente por existir un error. «Si hay que modificar el plan, la normativa contempla un plazo de diez días para subsanarlo, pero en Arrieta esto no existe y directamente dan carpetazo», se lamenta el joven ganadero. «Llevo cerca de tres años intentando ganarme el pan y todo son trabas y problemas», añade, desesperado.
La alcaldesa, por su parte, aseguró ayer que Aurrekoetxea «presentó un proyecto incompleto» por lo que deberá iniciar de nuevo el proceso. «Si lo hace, en seis meses le daremos una contestación», dijo. «Yo no estoy a favor ni en contra, lo que afirmo es que hay que cumplir los trámites», concluyó.










