
Además de los nueve componentes de la asociación, en el solar ensayan cuatro bomberos de Portugal y varios componentes de Protección Civil de la localidad cántabra de Colindres. Entre ellos se encuentra el jovencísimo Adrián, que, con sólo trece años, ya ha colocado a su perro 'Ger' -un boxer de dos años- en el grupo de los más expertos. «Es importante empezar en el entrenamiento desde muy jóvenes. No sólo el perro, cuyo aprendizaje comienza desde cachorro, sino la persona, porque es ella la que debe aprender a entender al can», explica Pako García, responsable de la asociación Galahad.
Hay también pastores alemanes, golden y un labrador, pero en su mayoría son pastores belgas malinoise. Delgados, fibrosos y puro nervio, como 'Juani', un prodigio de actividad, propiedad de Unai Elorza. La perra, de nueve meses, realiza el ejercicio de forma impecable. Su objetivo es subir una montaña de escombros y hierros donde se supone se encuentra una víctima. El papel de figurante corrió a cargo de Deiane Ugarte, una joven de 16 años que pronto podrá entrenar a su primera cachorrilla.
Evitar daños
'La Juani', como la llaman todos, sale disparada. Serpentea entre ladrillos y enseguida la encuentra. No se acerca a ella, sólo ladra. «Se les enseña a no tocar al rescatado para evitar daños», detalla García. Él y 'Maryflein', otra pastor belga, han estado en Pakistán y en Filipinas, en misiones de rescate real.
Con la creación de Galahad, «intentamos unir a todas las asociaciones semejantes, diseminadas por el mundo». Por ello, junto a su compañero, el instructor José Andrés Rua, no duda en viajar a Argentina o Portugal para «enseñar a otros y para aprender». Esta vez han sido los lusos los que han venido para asistir al entrenamiento. La próxima cita será en las ruinas de Sefanitro, en Barakaldo. Allí seguramente estará la más joven del grupo: Irati García, hija de Pako. «Ha tenido un accidente y está en el hospital. Se ha disgustado por no poder venir con su perra, 'Peggi'», desvela.










