LA LEGISLACIÓN
La deuda de esta familia de Uribe Costa sobrepasa los 800.000 euros. Su único patrimonio es un chalé de grandes dimensiones valorado hace dos años en 474.237 euros y sus ingresos mensuales ya no llegan para pagar los plazos establecidos en cuatro préstamos en vigor, a los que se le unen dos deudas con la Tesorería General de la Seguridad Social y una con la Diputación. «Es una situación límite», reconoce Vanesa Llorente, abogada de Río Asociados en Barakaldo, que lleva el caso de los afectados. Los intereses suben sin parar hasta alcanzar la friolera cifra de 340 euros al día. No queda otra salida que aplazar 'sine die' los pagos y esperar a que los acreedores renuncien a parte del pastel económico que les corresponde.
Todo este proceso de suspensión de pagos será viable, según los abogados de la familia, por la gran diferencia existente entre la cantidad adeudada y el patrimonio. «Cobran más de 4.000 euros al mes y tienen un gran chalé, pero ni siquiera eso basta», insiste Joaquín Gutiérrez, gerente de Río Asociados. Con esas condiciones, la justicia «avalará seguro» la quiebra patrimonial.
La documentación ya está preparada y mañana será presentada en el Juzgado. El juez tiene luego tres días para decidir si procede el concurso. Al estar por debajo del millón de euros de deuda, se tendrá que nombrar un administrador que haga un informe exacto de la situación. Luego, llega el momento de firmar un convenio a cinco años vista. En ese caso, los acreedores deben decidir cobrar solamente un porcentaje mínimo del dinero antes que irse de vacío. «Las negociaciones pueden ser muy largas. Si no hay acuerdo entre las partes, se liquida el activo y puede ocurrir que unos cobren pero otros no», avisan los responsables baracaldeses de Río Abogados.
Problemas de salud
Es difícil llegar a una situación financiera tan caótica. Al parecer, a la familia de Plentzia le sobrevinieron numerosos problemas de salud que les hicieron pedir préstamos por doquier. Pagaban «más de 2.000 euros de hipoteca» y se embarcaron en dos créditos con garantía hipotecaria. Después llegó otro préstamo y las deudas con las instituciones. Ni con la venta del coche pudieron parar la sangría deficitaria. Y los acreedores comenzaron una dura batalla por cobrar. Hasta el punto que «el tercero en la lista le compró los derechos al primero» para recibir el dinero cuanto antes.
Grandes endeudamientos como este son cada vez más frecuentes en España. Joaquín Gutiérrez lo achaca a factores como la falta de cultura económica y la mala gestión personal. Los créditos rápidos también ayudan. «Se están dando muchos embargos y hay subastas cada semana», lamenta.









