
MUY PERSONAL
Ahora, Lobato inicia su quinta etapa como alcalde con una holgada mayoría absoluta -diez concejales de trece-. Celoso de su intimidad, «porque de lo que hay que hablar es del Ayuntamiento», los retales de su biografía dibujan a un cacereño -«pero bilbaíno y etxebarritarra de adopción»- de 56 años, futbolista «semiprofesional» a finales de los sesenta, reportero fotográfico de bodas y, después, maestro.
-Inicia su quinta legislatura con una marca de récord. Diez concejales de trece.
-No buscamos los votos, sino lo mejor para nuestro pueblo. Recibimos los resultados con cierto orgullo, pero prometemos usarlos con humildad. Van a ser otros cuatro años de trabajo duro y difícil.
-¿En Etxebarri se vota a La Voz del Pueblo o a Pedro Lobato?
-Sin duda, el elector deposita la confianza en el partido. Sería ingrato con mis compañeros si dijera lo contrario. Aunque habrá gente que nos apoya porque estoy yo y otra a la que le gusten otros.
-Su lista la integran exclusivamente vecinos de la localidad. ¿Entiende lo contrario como una intromisión?
-Que entren personas de fuera no tendría mucho sentido. Nosotros sólo trabajamos por mejorar nuestro municipio, sin ninguna sigla. Vemos los problemas a pie de calle y así los podemos solucionar.
-Sin grandes siglas detrás, ¿se hace más difícil la 'pelea' con el resto de instituciones?
-Al principio nos pusieron muchas trabas y todavía hoy tenemos que luchar y patear muchos despachos para conseguir ayudas o mejoras. Sin embargo, creo que muchos municipios para sí quisieran las subvenciones y premios que se le han otorgado a Etxebarri en estos últimos años.
-No es usted un político al uso.
-No, no lo soy. Al no tener que responder a ningún gran partido, la gente me ve más cercano y accesible y se acerca a comentarme sus problemas y dudas.
-¿Qué opina realmente de la política?
-Veo muy alejada la política de los grandes de la que hacemos aquí. Por otro lado, y hablando en otros términos, creo que aciertan los que apuestan por una salida dialogada de los conflictos y que se equivocan por una y otra parte los que promocionan el uso de la fuerza y de la violencia.
-¿Cómo compagina su vida como alcalde con la de un vecino más?
-He tenido que variar un poco mi rutina porque, sin mala voluntad, mucha gente te aborda a cualquier hora con sus preocupaciones y he tenido que aprender a desconectar. Por eso, salgo mucho menos que antes por Etxebarri o me voy lejos para poder pasar unos días con mi familia. Para los míos también es difícil porque ser 'el hijo del alcalde' es complicado, ya que sólo le suelen llegar las críticas hacia su padre.
-En Etxebarri la oposición tiene poco margen de maniobra.
-Cualquiera que vaya a los plenos se dará cuenta de que se tienen en consideración sus sugerencias. Nunca nos hemos aprovechado de nuestra mayoría absoluta. Yo siempre trato de explicar bien las cosas e intento convencerles, aunque no siempre lo consigo.
El milagro del metro
-¿Deformación profesional? Porque usted fue maestro.
-Algo queda del oficio.
-¿Se ve de regreso a las aulas?
-No. Si cumplo esta legislatura estaré casi en edad de jubilarme. Además, la educación ha cambiado mucho desde que yo estaba. Ya no hay respeto ni a los padres, ni mucho menos a los profesores.
-Y tampoco tiene el PL2.
-Mi poco conocimiento del euskera no ha sido obstáculo para ser uno de los alcaldes que más ha promocionado el idioma y su uso. Si hubiera tenido que sacarme el perfil lo habría hecho, pero no he tenido tiempo.
-¿Cómo pegó el salto de la docencia a la política?
-En aquella época, en el barrio de San Antonio había muchos problemas de drogas y quisimos dar un giro a una situación muy deteriorada. Como yo me movía por el mundo asociativo, me votaron por mayoría absoluta.
-Gobierna un Etxebarri al que no le falta de nada. Tienen hasta metro.
-El metro ha disparado nuestro crecimiento en vivienda y población. Ha cambiado mucho, tanto, que la gente cuando vuelve no se puede creer que sea el mismo pueblo de hace unos años. ¿Incluso yo tengo que mirar las fotos de antes para acordarme!
-¿Se convertirá en un barrio residencial de Bilbao?
-Nuestro reto para la próxima legislatura será mantener nuestra identidad.
-¿Con qué se queda de estos años?
-Con la puesta en marcha del autobús urbano que ha servido para unir los barrios y el nuevo polideportivo.










