Según José María Bergara, quiosquero de la plaza de San Pedro -observatorio privilegiado del fenómeno- en las colas de la parada de taxis «se montan continuos follones por auténticas tonterías y tiene que venir hasta la Policía». Eso, los que pueden coger un taxi para volver a casa «y no se han gastado todo el dinero en beber». «El ambiente se enrarece a partir de las cinco de la mañana, sobre todo los domingos, cuando empiezan a salir de las discotecas. Se emborrachan, tanto ellos como ellas, y discuten por cualquier tontería y enseguida lo llevan a las manos», describe.
«Bilbao se ha convertido en una ciudad con todos los problemas de las grandes ciudades. Éste es uno de los males que tenemos y lo venimos advirtiendo por activa y por pasiva», sostiene Pablo Rodríguez, desde Radiotaxi. «¿Una solución? El Jefe de la Policía Municipal o el concejal sabrán mejor que yo lo que se puede hacer, ¿no?», espeta.










