
-Si con 1.605 euros no le llega, ¿qué hace los meses que no ingresa tanto dinero o incluso nada?
-No lo sé. No quiero ni pensarlo. Pues salir adelante, como siempre. El año pasado, por ejemplo, pedí un crédito porque no había manera.
-¿Ha vivido peores momentos?
-Hasta el año pasado tenía un negocio propio y los veranos siempre eran malos porque el dinero salía, pero no entraba.
-¿Suele pasar apuros?
-Eso es relativo porque hay gente que lo pasa mucho peor que yo.
-Hay quien piensa que con su presupuesto viven cuatro y les da para ahorrar.
-Tengo una hipoteca alta, a la que acompaña un crédito personal (900 euros fijos).
-Pero tendrá una hucha a rebosar.
-Algo sí que tengo (375 euros), pero es muy difícil. Los meses de invierno son mejores para ahorrar. Pero el mes pasado tuve que hacer frente a un pago considerable del dentista y una reparación del coche. Además, todavía quedan hilos pendientes de la tienda de manualidades... servicios que no desconecté, como agua y teléfono.
-¿La tarjeta de crédito es su tabla de salvación?
-Sí, pero también es un demonio. Me he quitado muchas tarjetas porque tengo mucha deuda acumulada y eso me preocupa. No hay manera de quitarla.
-¿Siempre ha sido así?
-No. Hasta 2004 estaba casada y entraban dos sueldos.
-¿No le gustaría un poco más de estabilidad?
-Al principio me agobiaba mucho, pero he aprendido a relajarme.
-Criar sola a una hija y, a la vez, ser autónoma no debe de ser fácil.
-Criar a un hijo nunca lo es. Es verdad que cuando Noa está enferma y de vacaciones tengo que dejarla con un canguro (9 euros la hora). Pero gracias a mi trabajo puedo comer todos los días con ella. Lo que está claro es que no podría vivir sin la ayuda de mis amigos.










