Villa, nacido hace 19 años en Colunga y residente en Parres, donde su padre regenta un circuito de karting en Soto de Dueñas, escribió la más bella página en su incipiente carrera en la élite un día después de que su equipo, Racing Engineering, se viera obligado a reponerse del monumental susto vivido con el accidente del venezolano Ernesto Viso, que como Kubica en Montreal, se puede decir que gastó un comodín.
Ayer tomó la salida desde la segunda plaza en la formación inicial. Siempre a rueda de Nicolas Lapierre, su presencia constante al rebufo del líder provocó al francés un fallo de concentración en la vuelta 17, en la que interpretó la curva Adelaida con un recto que llevó su monoplaza hasta los confines de la tierra. En ese momento, Villa se colocó al mando y mostró carácter para mantener a raya a rivales de la talla de Filippi y el ex F-1 Giorgio Pantano, que le secundaron en el podio.





