Su introducción en la Ley Orgánica de Educación (LOE) se debe a una recomendación del Consejo de Europa que, hace cinco años, aconsejó a todos los estados miembros que hicieran de esta materia un «objetivo prioritario» de su política educativa, con el fin de preparar a las personas para «la ciudadanía activa». A grandes rasgos, su objetivo es «favorecer el desarrollo de personas libres e íntegras a través de la consolidación de la autoestima, la dignidad personal, la libertad y la responsabilidad». Entonces, ¿por qué tanta polémica? La asignatura también abordará cuestiones espinosas para los sectores más tradicionales como la dimensión humana de la sexualidad, las opciones laicas o religiosas de los individuos, el pluralismo moral, los prejuicios homófobos o los distintos modelos de familia.






