
«Los pueden encontrar allá donde vayan, en un gimnasio, unos grandes almacenes, un domicilio... Ellos son los primeros en llegar, están curtidos y pueden incluso ser más proclives a ayudar que un médico que no tiene formación, como un ginecólogo, por ejemplo», explican en Urgencias del hospital de Galdakao.
Hasta ahora, el «miedo» y el «riesgo jurídico» limitaban la presencia de desfibriladores en algunos lugares públicos. El 'boom' experimentado en EE UU, donde algunas policías ya los llevan en los coches patrulla, ha animado a otros países a seguir sus pasos. El aparato «nunca hace mal, sólo emite descarga cuando el paciente lo necesita», recuerdan.
Un vizcaíno de 44 años está hoy vivo gracias a uno de ellos. Entró en parada cardíaca después de aparcar en el hospital de Galdakao, adonde acudía a una consulta a primera hora de la mañana del pasado lunes. Personal del centro le atendió en un primer momento en el exterior, a unos metros de la entrada, y extrajo un desfibrilador para poder asistirle. Finalmente, sanitarios de una ambulancia de la DYA de Getxo, lograron resucitarle. J.C.P.M. ingresó en la UCI quince minutos después.










