
Santiago Fernández, educador y padre de una hija de primero de Bachillerato en el instituto getxotarra de Julio Caro Baroja, se declara abiertamente «usuario convencido» de la comunicación digital como «método de acercamiento a un conocimiento más preciso de lo que hacen nuestros hijos». Al igual que otros muchos padres y madres de este instituto vizcaíno, es de los que acostumbra a mantener una comunicación personalizada con la tutora y el centro a través del correo electrónico.
Por motivos de trabajo y por la disposición de la tutora, que en la primera reunión les apuntó el correo electrónico para recordarles las fechas de evaluación e intercambiar comentarios sobre las calificaciones y evolución educativa de sus hijos, utiliza el e-mail para mantener reuniones virtuales con los educadores. «Puedes decir prácticamente lo mismo que en persona, además dejas constancia de la conversación y no tienes que estar esperando innecesariamente durante días para concertar una cita puesto que este método es casi inmediato», puntualizó este matemático cuyo trabajo le obliga a pasar el 90% de su jornada delante de un ordenador.










