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VIZCAYA
Tutorías en la Red
02.07.07 -
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Hace años, el único vínculo entre los institutos y las familias de los alumnos era el boletín de notas, que debía volver al instituto convenientemente firmado por la autoridad paterna. Esto no era siempre así, porque algunos chicos, a partir de una determinada edad, desarrollan aptitudes caligráficas que les permiten imitar con éxito la firma de sus padres, especialmente si tenemos en cuenta que la autoridad académica nunca ha puesto celo de perito calígrafo para examinar la firma. Si la cosa iba a mayores y se resolvía en una expulsión temporal, bastaba con interceptar la carta. Hace todavía muy poco tiempo que la impericia de un adolescente, el único de su cuadrilla que no supo atajar la carta del colegio, dio lugar a un 'bullying' que terminó con el suicidio del muchacho en Hondarribia.

Casos como el de Jokin son impensables en la era de Internet. Dos institutos, uno en Portugalete y otro en Getxo, han sido pioneros en el empleo de la Red como herramienta de comunicación con las familias de sus alumnos. Resulta extraño que no se le haya ocurrido a nadie antes, quiero decir hace ya tiempo.

El sistema va a suponer un trabajo adicional para el sufrido gremio de enseñantes, que deberá disciplinarse para actualizar permanentemente la web con comentarios, sugerencias y observaciones sobre los alumnos. Aunque suponga más trabajo, es también un elemento de seguridad para el profesorado en un tiempo en que muchos padres de alumnos acuden a las tutorías, no para que los profesores les den cuenta del comportamiento, actitud, capacidades y posibilidades de sus hijos. Van más bien a pedir cuentas a los instructores del comportamiento para con su príncipe, un déspota adolescente, aficionado a maltratar al liberto griego que tiene como profesor.

Lamentablemente, el procedimiento mecánico no lo es todo. Hace falta, además, que los padres se interesen por la educación de sus hijos y que acierten a complementar la tarea de los profesionales a quienes se la confían, en vez de desautorizarles. Luego, ya sólo falta que las reformas educativas se hagan con la vista puesta en la excelencia, aunque eso no va a depender de Internet, es de temer.
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