
La jornada de paro convocada por los sindicatos ELA, LAB, UGT y USO para forzar la negociación de un «convenio justo» volvió a poner sobre la mesa las diferencias que separan a sindicatos y patronal para alcanzar un acuerdo en los sectores del textil, general, mueble y metal. No acercaron posturas ni a la hora de valorar el paro. Las centrales cifraron el seguimiento de la huelga en un 90% -«todo un éxito»-, mientras que los empresarios calificaron la convocatoria de «fracaso» y acusaron a los sindicatos de «anteponer sus intereses a los de los trabajadores». La de ayer fue la tercera jornada de huelga convocada en Vizcaya tras los paros llevados a cabo en Max Center y Artea. No obstante, tanto El Corte Inglés como los empleados del sector del calzado y alimentación trabajaron con normalidad al contar con convenio propio.
«Hoy no se trabaja»
Al grito de 'estamos en huelga, hoy no se trabaja', dos piquetes informativos formados por más de un centenar de empleados y sindicalistas recorrieron la Gran Vía y las calles del Casco Viejo desde primera hora de la mañana para evitar que los comercios llamados a la huelga levantasen la persiana. Los negocios más 'castigados' por los convocantes de los paros fueron las grandes cadenas, especialmente las tiendas del grupo Inditex -Zara, Massimo Dutti, Pull&Bear, Oysho...-, al que acusaron de «haber traído trabajadores de otras provincias» para poder abrir los comercios. «Ya hemos presentado la denuncia pertinente», anunció la portavoz de ELA, Marije Fernández.
La patronal restó trascendencia al paro de ayer por tratarse de «un cierre transitorio al paso de los piquetes». «Es una huelga de Gran Vía. El resto de los comercios de la capital vizcaína han abierto con normalidad», resumió el secretario general de la Confederación Empresarial de Vizcaya (Cebek), Francisco Javier Azpiazu. Tanto Cebek como el Consejo Empresarial de Comercio de Vizcaya (Cecobi) acusaron a los sindicatos de utilizar la «coacción» y la «intimidación» para cerrar las tiendas, al tiempo que instaron a las centrales a «apostar por una negociación real». «Peticiones como la reducción de la jornada laboral son inviables, porque los trabajadores vizcaínos son los que menos horas trabajan del Estado. Tenemos voluntad negociadora. De hecho y pese a que llevamos varios años sin firmar el convenio hemos conseguido que los empleados no pierdan poder adquisitivo», recordó Azpiazu. Los sindicatos no se echan atrás en sus reclamaciones y exigen a la patronal que «recapacite».










