
'Chuecatown' se basa en los cómics del mismo nombre, aunque Flahn matiza que se trata de «una libre adaptación, hasta el punto de que sólo ha quedado el título y los nombres de los personajes». El filme desarrolla una intriga inmobiliaria en la que un adicto al gimnasio y a la ropa de diseño pretende convertir Chueca en un enclave de vanguardia estética, aunque para ello tenga que asesinar los resquicios de ancianidad y provincianismo del barrio madrileño.
Así, Pepón Nieto y Carlos Fuentes interpretan a «una pareja que se aleja del prototipo gay, bastante cazurra y sin un chavo», según define el primero. Rosa María Sardá encarna a una jefa de policía y Concha Velasco a la madre de uno de los chicos. Rodada durante siete semanas con un presupuesto de tres millones de euros, 'Chuecatown' llega a las carteleras con 105 copias e ironiza sobre «la parte más castiza del barrio, que sin dejar de ser abierto, con ansias de libertad y buen rollo, trasluce cómo Madrid sigue siendo, en cierto modo, capital de La Mancha», explica Pepón Nieto.
Por ello, Flahn apuesta en su ópera prima por un lenguaje de teleserie, así como por la caricatura y el gran guiñol, presentes especialmente en el personaje de Concha Velasco, una suegra desquiciada que la actriz define como «un auténtico regalo».
«Me llegó en un momento en el que el guión de mi vida se había perdido y no tenía dirección que me ayudara a encontrarme», reconoce la actriz, que en el rodaje coincidió con algunos de los personajes clave de la cultura 'underground' del barrio madrileño, como las artistas La Prohibida y Nacha La Macha o el diseñador Carlos Díez.
«Pueden verla los del PP»
Velasco se muestra «encantada» por su condición de ídolo de los gays. «Nacha La Macha me dijo una de las cosas más bonitas que he oído: que soy la madre que todos los gays desearían tener». Flahn justifica la presencia de tanta iconografía homosexual: «Aunque son amigos míos, están allí porque son símbolo de una época y el lugar en el que se desarrolla la película».
'Chuecatown' también incluye, entre los crímenes y el desarrollo de los personajes, guiños de crítica política a través de unos gatos llamados Rajoy, Acebes y Federico o una sosias de Ana Botella interpretada por una 'drag queen'.
El director asegura que, pese a todo, su película bien podría haberse titulado 'La Latina Town', porque no está dirigida solamente al público gay. «A partir de los trece años puede verla quien quiera, incluso los del PP», bromea el director. «O el cuerpo de policía», remata Rosa María Sardá.








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