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VIZCAYA
Médicos
05.07.07 -
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DE CUANDO EN CUANDO OLMO Soy admirador de los médicos. Los admiro y los respeto aunque sólo sea por egoísmo y agradecimiento. Lo único que no me gusta de algunos médicos es que me tengan más de una hora en la sala de espera. He intentado discutir el tema con algunos amigos de esta profesión y me dicen que no se pueden evitar esas largas esperas, pero no me dieron una razón convincente. Mas como no era este el tema de mi tertulia, vayamos al grano.

Si hoy hablo de los médicos es porque además de admirar su ciencia curativa y a veces, incluso de adivinación -hay enfermos que son auténticos jeroglíficos- tienen sobre todas las demás profesiones un gran sentido del humor. Yo diría que es la profesión con más sentido del humor.

Digo esto porque es la profesión que se ha prestado siempre al chiste y ellos los aceptan sin protestar. Incluso los reciben con agrado y ahí está precisamente el auténtico sentido del humor. Porque sentido del humor no es reírse de los chistes que hacen al prójimo. Sentido del humor es ser capaz de reírse de uno mismo, y eso es precisamente lo que saben hacer los médicos.

Y aun tiene más mérito este sentimiento cuando los chistes de médicos se basan la mayoría de las veces en suponer que su intención no es curar, sino todo lo contrario, y de ahí el calificativo de «matasanos», que lejos de despertar su enojo, es capaz de despertar su sonrisa.

Se me ha ocurrido este comentario leyendo un soneto que con el título de 'Alianza defensiva, y dedicado a un amigo médico, se publico en 'El Noticiero Bilbaíno' el día 9 de julio de 1883, firmado por Liborio Porset de Madrid. Lo reproduzco porque estoy seguro de que los médicos lo van a leer con una sonrisa. Va por ustedes, «matasanos»:

«Ya de médico muestras sonriente -el título por ti tan codiciado- y enemigo mortal te has declarado -de la infelice humanidad doliente // Ya al hallarme contigo frente a frente -temblando a mi pesar, pienso asustado- que puedes, a cualquier desventurado -mandar al otro mundo impunemente».

«No obstante el egoísmo me domina -y he de seguir de tu amistad la huella- pues dispones de arsénico y morfina. // Y si un día me caso y es mi estrella -tan tirana, que suegra me propina- tu ciencia logrará librarme de ella».
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