
El siniestro se produjo sobre las cinco y media de la madrugada del jueves. Los empleados no entran a trabajar hasta las siete y media, por lo que en ese momento el recinto se encontraba vacío y no hubo que lamentar heridos. Fueron los operarios de las naves próximas los que dieron la voz de alarma. «Estaba amaneciendo y vimos llamas por el tejado. En poco tiempo el fuego era espectacular y se formó una densa columna de humo», relataba Juanjo García, trabajador de una firma del mismo polígono, ubicado a las afueras de Bedia y muy cerca de la N-240 que une Bilbao y Vitoria.
Aunque aún se investigan las causas, operarios atribuyeron inicialmente a un cortocircuito el incendio, que afectó con especial virulencia al almacén que la empresa Aislamientos Eléctricos Fertor posee en Bedia. La firma fabrica aislantes y componentes electrónicos y tiene unos cuarenta trabajadores en plantilla. Algunos de ellos se afanaban durante la mañana de ayer en retirar el poco material intacto que quedaba en previsión de que el local no aguantara en pie, como finalmente sucedió.
Parón de tres meses
Las llamas también alcanzaron a las empresas que flanquean al pabellón siniestrado. El tejado de una de ellas quedó destrozado y la pared ennegrecida. En la otra, Industrias Biplaxt, el daño fue mayor. «Es lo peor que nos podía pasar, ha afectado a las máquinas que finalizan el proceso de producción», se lamentaba Luis Aguirre, uno de los socios de la empresa, que calculaba un «parón de tres meses» a consecuencia del siniestro.
La empresa donde se originó el fuego ocupaba la zona central de una larguísima nave que alberga otros seis negocios. Los dueños de estas compañías no ocultaban ayer su temor a que la estructura general también hubiera quedado dañada. «Esperemos que no haya 'tocado' ninguna pared maestra, porque si no, el edificio se dobla en dos como un acordeón», comentaba uno de los empleados en otra firma. Los responsables de la nave calcinada no quisieron hacer declaraciones ni valoraron los daños sufridos.
La virulencia del incendio obligó a movilizar a numerosos efectivos. Hasta quince vehículos de Bomberos de la Diputación acudieron a sofocar las llamas. Aunque dieron por controlado el fuego sobre las 16.00 horas, varias dotaciones permanecieron en el lugar algunas horas más retirando los escombros del edificio y asegurándose de que el fuego no volvía a reaparecer. A última hora de la tarde los Bomberos preveían pasar toda la noche en el polígono para garantizar la extinción. A pesar de lo aparatoso del siniestro y el continuo ir y venir de camiones de bomberos la N-240 apenas sufrió retenciones.










