
Bilbao volvió a mostrar su desacuerdo con la ilegalización de listas electorales, pero dejó claro que «quienes reclaman para sí derechos que son incapaces de reconocer a los demás no están legitimados para ser tenidos como demócratas». Al «jugar con el miedo de los demás» y «dibujar dianas», dan argumentos para seguir al margen de la legalidad, remarcó.
En su intervención se reflejó la tensión acumulada a lo largo de la campaña -en algunos actos, como el Ibilaldia, se vio acorralado por los radicales- y ante el acoso que sufren los cargos nacionalistas en algunos municipios. También se palpaba la inquietud por la ruptura de la tregua. «Hemos vuelto a la incertidumbre de no saber qué ocurrirá mañana. Matizo. Nos han vuelto a llevar a la incertidumbre».
Su mensaje para la «izquierda radical autodenominada abertzale» fue claro, sin concesiones. «Nos dijeron que querían sacar el conflicto de las calles a una mesa de negociación. Y se volvió a intentar, porque para alcanzar el final de la tragedia terrorista siempre vale intentarlo. Unos lo procuramos en Lizarra, otros después y seguramente habrá que hacer futuras tentativas. Pero ya nada será igual», advirtió. «No habrá pista de aterrizaje ni controladores aéreos que se presten a desactivar la lucha armada». Deberán ser ellos, por lo tanto, quienes tomen la iniciativa. A Andoni Arriola, el único juntero de ANV, se lo dijo con estas palabras:
-«¿Por qué no denuncian la violencia de persecución que sufren varios cargos públicos? Cuando sean capaces de decir a ETA que no mate a nadie, y decirlo claramente -no me hable de las consecuencias del conflicto- hablaremos de más cosas. Hasta ese día, no merece la pena».
-«Nuestras propuestas para hacer frente al conflicto están sobre la mesa», le contestó.










