
LAS FRASES
Tanto el portavoz del PSE (14 apoderados), como el del PP (8), recogieron el guante lanzado por José Luis Bilbao en su discurso de investidura, en el que pedía el consenso de todos los partidos y solicitaba disposición para prestar su apoyo «en aquellos asuntos que se consideren estratégicos para la sociedad vizcaína». Ambas formaciones anunciaron una oposición «seria», «constructiva» y «contundente». Una «disponibilidad» y «cambio de talante» muy aplaudido por las filas jeltzales.
Socialistas y populares no fueron los únicos partidos que tendieron una mano al diputado general. Esker Batua también lo hizo, aunque las condiciones exigidas al PNV hacen prácticamente inviable un acercamiento entre ambas fuerzas. El grupo mixto (EA, Aralar y ANV) también se mostró dispuesto a colaborar con el nuevo equipo de gobierno foral, a excepción del portavoz de ANV, que concluyó su intervención con un «rotundo voto en contra». El acto de investidura prácticamente resumió lo ocurrido horas antes en el salón de plenos. La sesión terminó con un aurresku de honor aplaudido por todos los grupos político menos por el único apoderado de Acción Nacionalista Vasca.
PSE-EE
Con un discurso «más pegado a la realidad de los vizcaínos y vizcaínas», los socialistas no ocultaron sus cartas y se mostraron dispuesto a llegar a «acuerdos selectivos» en los «asuntos estratégicos» para el territorio, aunque también recordaron que serán «contundentes con todo aquello que consideren lesivo» para los intereses de los ciudadanos. «Seguimos teniendo la mano tendida», subrayó el portavoz del PSE, José Antonio Pastor. Tras calificar el discurso de Bilbao de «previsible» - «aunque la melodía es más conciliadora», reconoció-, el apoderado socialista defendió «un cambio de rumbo» en la política foral basado en un nuevo planteamiento «más progresista, más autónomo y plenamente centrado en la realidad de los vizcaínos». Pastor hizo suyas la palabras de Bilbao en las que mostraba su apoyo a los cargos políticos amenazados y reclamó un «gran acuerdo político de recomposición de la unidad de todos en la lucha contra ETA».
Los socialistas están prácticamente obligados a liderar la oposición en la nueva legislatura tras lograr romper el empate técnico que mantenían hasta ahora con los populares y así lo quisieron reflejar en su discurso: «Seremos una oposición seria, responsable, contundente y colaboradora».
PP
El giro hacia posturas más conciliadoras también estuvo muy presente en la intervención de los populares. Su portavoz, Carlos Olazabal, látigo de José Luis Bilbao durante la pasada legislatura, llegó a hablar de «comienzo de un nuevo tiempo político» en el que «no conviene mirar al pasado». «Lo que quieren los ciudadanos es que le solucionemos los problemas, no que le causemos más. Salvo que usted haga las cosas rematadamente mal, ya le digo desde ahora que el grupo popular no va a ponerle trabas a su gobierno», anunció Olazabal.
En este sentido, los populares exigieron a Bilbao que trabaje «duro» para alcanzar un «gran pacto social» que garantice el bienestar de los vizcaínos, porque «queremos y creemos en el acuerdo». Pero no todo fueron parabienes. Los populares advirtieron de que Vizcaya está «perdiendo el tren de la modernidad en muchos aspectos», por lo que invitaron a los responsables forales a «dejar de mirarse al ombligo» y trabajar para «recuperar el puesto que se merece el territorio vizcaíno».
EB
EB se mostró «abierto a la colaboración con el gobierno de Bilbao». Incluso le «tendió la mano» para «hacer posible la gobernabilidad de la Diputación», pero el enfrentamiento que mantienen ambos partidos en temas clave como la 'Supersur', Zabalgarbi y el Tren de Alta Velocidad no hace pensar en acuerdos a corto plazo. El portavoz de EB también denunció durante su intervención la «incapacidad de la autodenominada izquierda abertzale para librarse del yugo impositivo y de supeditación de ETA».
GRUPO MIXTO (EA-ARALAR-ANV)
Tanto el portavoz de EA como el de Aralar defendieron en su intervención la «necesidad de dialogar y llegar a acuerdos», mientras que el apoderado de ANV definió sus propuestas como «totalmente contrarias a las de Bilbao».










