
Tal y como explicó ayer el consejero de Agricultura, Íñigo Nagore, los técnicos todavía no han determinado el número de hectáreas que se arrancarán. «Ahora se está comunicando a los propietarios para que den su autorización, pero si no la dan, las arrancaremos igualmente, porque así lo marca la normativa», explicó. Este decreto, aprobado en 2003, establece, además, una serie de compensaciones.
Nagore aseguró que el hallazgo de estos focos «entra dentro de lo normal». Su preocupación es que «personas con buena voluntad» poden y quemen las plantas al ver los síntomas del fuego bacteriano, ya que «ésta no es la forma». Por ello, pidió la colaboración de los propietarios y les aconsejó que «avisen a la Consejería con el primer síntoma».
La enfermedad afecta fundamentalmente a los perales, manzanos y ciertas plantas ornamentales. El área de seguridad que se estableció en 2006 en la zona de Albelda y Nalda tiene una vigencia de dos años, en los que se prohíbe la plantación de rosáceas y la venta de ornamentales en viveros. No obstante, al haber aparecido otro foco, el área se prorrogará dos años más.
Indemnizaciones
Las plantas afectadas por el fuego bacteriano deben ser arrancadas, ya que la enfermedad «no tiene un tratamiento eficaz». Las compensaciones se mueven entre los 17.419 euros por hectárea en plantaciones en plena producción hasta 1,42 euros por unidad ornamental. El año anterior, las indemnizaciones en Albelda y Nalda superaron los 200.000 euros.
Los vehículos de transmisión de esta enfermedad son múltiples, ya que se propaga con los factores climáticos, los instrumentos de poda, los insectos polinizadores o la introducción de material vegetal portador de la enfermedad.
En el Valle del Iregua existen unas 500 hectáreas de perales y manzanos que «se pueden ver afectadas si no tomamos medidas», aseguró Íñigo Nagore.
Así, precisó que su intención es que esta enfermedad se quede en focos aislados y que no ocurra como en las afueras de Pamplona, donde «ya tienen que convivir con ello».





