
HOY Y MAÑANA
De la cuestión capilar se encargaron las estilistas bilbaínas de Spejos Peluqueros. «Me dejo en vuestras manos, pero ... ¿no quiero sustos!», rogó a María José y Minerva. No fue necesario. Las peluqueras captaron rápidamente el mensaje. «Te pondremos unos reflejos, pero no tengas miedo. Será algo discreto para darte un toque de brillo y luz. ¿Hay que quitarte esa manta de pelo!». Fueron al tajo y le borraron de unos cuantos cortes los rizos.
Con crestita
Con el visto bueno de Sandra, su novia, que no se perdió ni un segundo de su transformación, Jon se comportó como un bendito. «Y ahora te echaremos -explicaron las peluqueras mientras toqueteaban su cabeza- un aclarante natural nada exagerado para quitarte esa canita». A la salida de la peluquería, el chaval de los 193 centímetros parecía más alto aún por el efecto de la «crestita» que le plantaron. «¿Ya le gustaría a Beckham verse así!», exclamó el joven.
La siguiente visita tuvo como escenario Alguer, un clásico de la moda de Las Arenas, que empezó vistiendo a los padres y ahora se encarga también de los hijos. Disfrutó probándose elegantes sombreros panameños, polos, gorras, pantalones... Eligió un niki azulado de Hackett con los cuellos subidos, unas playeras con el logo de FIAT, unos jeans... «Una línea muy sport», según Marina Santamaría. «¿La han clavado!», se enorgulleció Jon, mientras se daba un repaso frente al espejo. Y, mientras, su chica asentía: «Muy guapo. ¿Como un rey auténtico!». En la misma línea de halagos, el presentador prosiguió los elogios: «¿Pareces de catálogo!».
«Con suela neumática»
Y todavía quedaba su paso por Megacalzado, en el centro comercial Zubiarte. Con la temporada «bastante avanzada» y un pie «tan enorme», no se lo puso fácil a la dependienta Aitziber Goikoetxea. Pero fue ver unas deportivas blancas con falsa «suela de neumático» -unas Goodyear- y despejar todas las dudas. «¿Éstas agarran bien las curvas!».
Tras el frenesí consumista, llegó la buena mesa. En el restaurante Parrillas del Mar, del Puerto Deportivo de Getxo, picoteó unos mejillones y anchoas, junto a Palacio y Sandra y, para rematar la faena, se metió un rape. «¿Cómo le gusta a éste la cola!», bromeó el dueño, Jesús Lomana. Todo regado con un buen blanco.
Para quedar como un auténtico rey, se montó en un velero a los sones del 'Sálvame, soy un náufrago', un hit de lo más kitsch popularizado hace años por Bibiana Fernández. Pero no hubo peligro. Se le vieron maneras al timón. Condujo el velero con estilo y llegó a buen puerto, aunque con su novia algo mareada. «Cómo agarra y tracciona», exclamó orgulloso. «Hasta he hecho trompos», repetía como un niño. A Bakio regresaron en un Mercedes de lujo, que tampoco era cuestión de que este 'rey por un día' acabara hundido.










