
La medida adoptada por los responsables del puerto ha sido situar vallas y cintas de aviso en la parte exterior del estacionamiento para evitar que los vehículos aparquen en la zona. Sin embargo, los viandantes que circulan por la acera pueden acceder hasta ellos sin ningún impedimento. Sólo algunos están señalizados con pivotes de obra, sin ningún elemento que evite eventuales caídas, un hecho que ha despertado las quejas. «Lo normal es ir por la acera y que no pase nada, pero un niño se puede meter por ahí y, aunque no sea muy profundo, puede hacerse una avería», censura Eugenio Pinilla, asiduo paseante del muelle. Otro viandante incide en la idea. «Me extraña que con todos los que vienen de noche a los locales de copas nadie se haya torcido un tobillo».
Esta no es la primera vez que se abren estos socavones en el muelle. Desde 2001, aparecen de forma periódica. Un problema que según fuentes de la sociedad Puerto Deportivo El Abra, responsable de esta zona portuaria, «es algo normal, que ocurre en todos los puertos. Los socavones se abren porque el mar succiona algunos materiales que conforman el muelle y más en nuestro caso, que tenemos un mar muy bravo». Además, afirman que el continuo paso de camiones debido a las obras de construcción de los pabellones de remo y vela ha agravado la situación «ya que la calzada soporta mayor peso del habitual». De este modo, descartan que el relleno del puerto sufra algún problema, tal y como se barajó en anteriores ocasiones, cuando se habló de que los hundimientos estribaban en un fallo en la base de dicho relleno con el que se ganó terreno al mar.
«Multitud de catas»
Según la sociedad responsable del puerto deportivo, «se han hecho multitud de catas en el relleno y se ha comprobado que no hay ningún problema». Uno de los últimos estudios encargados por la sociedad determinó que la causa de los fallos en el firme eran los movimientos de asentamiento del terreno, que provoca espacios huecos de material entre las rocas sobre las que se asienta la superestructura.
La solución a aplicar, al igual que en las anteriores ocasiones, será «rellenar los huecos, compactar el terreno, arreglar las conducciones de aguas, en el caso de que se hayan visto afectadas, y renovar el pavimento». Una reparación, en principio rápida, que no termina de llegar. «Dimos el aviso hace casi dos meses y debería estar ya arreglado, pero los contratistas están a tope», argumentan desde la sociedad.
Tras la aparición de boquetes en 2001, 2003 y 2004, el Ayuntamiento llegó a plantearse abrir toda la vía de acceso al puerto y meter una placa de hormigón, pero descartaron esta opción por su alto coste económico y la complejidad de la obra.









