
«No podíamos resistirnos a ver cómo en museos en Italia y Reino Unido reservaban un espacio para dar a conocer las Lambrettas fabricadas en Eibar, dada su incuestionable reputación, y en Eibar no se hacia nada para difundir la creatividad eibarresa», explicó Paredes en aquel entonces. «De pequeños todos queríamos tener una Mobylette y después una Lambretta. Esta era una moto sobria que, en su época, quiso ser un utilitario popular con unas connotaciones sociológicas de cambio, y quiso ser el referente de la motorización popular, el sustituto de la bicicleta o del burro, en definitiva, quiso ser la moto económica».
Desde el nacimiento del club, una multitud de actos, la mayoría de ellas de carácter festivo, han contribuido a difundir la imagen de las motos, incluso entre las nuevas generaciones. Las exposiciones y concentraciones han permitido que las Lambrettas estén en boca de todos los eibarreses. En tres años, ya han conseguido captar 80 socios. Todo ello ha tenido su recompensa, puesto que gracias a la difusión del club, se han recuperado 30 Lambrettas que estaban en estado de abandono.
El acto principal organizado por el Club es la concentración motera que todos los años, a principios del mes de julio, se celebra en la localidad. Este año, la participación ha sido muy alta, con casi un centenar de vehículos procedentes de todo el Estado. «Lo mejor de las concentraciones es el buen rollo y el buen ambiente que hay entre los moteros. Viene gente de todo tipo y de todas las edades que comparte tu misma afición», destacan.






