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POLÍTICA
El Gobierno cree que Zapatero ha enderezado la legislatura con la renovación ministerial
Aspira a recuperar al electorado joven e intelectual descontento con el PSOE
08.07.07 -
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El Gobierno cree que Zapatero ha enderezado la legislatura con la renovación ministerial
Nueva ministra. Carme Chacón asumirá mañana la cartera de Vivienda. / efe
En las filas gubernamentales se consolida la idea de que José Luis Rodríguez Zapatero ha enderezado el rumbo de la legislatura con los cambios ministeriales del viernes. Los recambios tienen dos objetivos: tapar la boca a quienes, como los dirigentes del PP, sostienen que el mandato está agotado, y servir de acicate a sectores del electorado que, como los jóvenes y los intelectuales, mostraban un creciente desapego por el proyecto socialista.

Rodríguez Zapatero no exhibió signos de preocupación en el debate del estado de la nación ante las continuas alusiones de Mariano Rajoy a que la legislatura no daba más de sí, pero sonreía por dentro. Los pocos al tanto de sus planes, la vicepresidenta primera y el secretario de Organización del PSOE, entre ellos, sabían que, con independencia del buen resultado del cuerpo a cuerpo con el líder opositor, faltaba el golpe de mano, la crisis de Gobierno que cogió a contrapié al PP, como a casi todo el mundo, para insuflar nuevos bríos hasta marzo de 2008.

Fuentes gubernamentales y socialistas admiten que, aunque caben otras consideraciones, los relevos tienen un marcado cariz electoral. Los últimos comicios demostraron que una parte notable del caudal electoral del PSOE había dejado de sintonizar con el Gobierno. El jefe del Ejecutivo, además, había pasado un junio de pasión. Los resultados de las elecciones autonómicas y municipales, con no ser malos, fueron rentabilizados por el PP, y Rajoy, por primera vez desde hace tres años, vio entreabierta la puerta de la victoria en las generales. El atentado que costó la vida a siete soldados en Líbano dio alas al debate sobre la presencia militar en ese país y Afganistán, nunca bien aceptada por muchos votantes socialistas. Las informaciones del diario 'Gara' sobre las presuntas negociaciones con ETA proporcionaron munición a los críticos internos con el proceso de paz y pusieron de manifiesto la opacidad de toda la operación.

El Gobierno y el PSOE necesitaban oxígeno y Rodríguez Zapatero, los 11 millones de sufragios del 14-M. El jefe del Ejecutivo buscó ese aire, y lo encontró, según todos los sondeos, en el debate sobre el estado de la nación, y añadió una dosis extra con la remodelación gubernamental. Los nombramientos de Bernat Soria y César Antonio Molina son dos guiños a los sectores progresistas e intelectuales, valedores en su momento y críticos después con los gobiernos del PSOE.

La incorporación de Carme Chacón en Vivienda tiene una doble lectura, un mensaje a la juventud de que uno de sus problemas más acuciantes está en manos de una persona casi de su generación, y un revulsivo a los socialistas catalanes, cuyos calderos de votos arrojaron un magro resultado en los comicios municipales. Del mismo modo, el 'fichaje' de Soria tiene dos referencias, la Comunidad Valenciana, de la que es natural y en la que el PSOE pasa por horas muy bajas, y Andalucía, en la que el científico trabajaba para la Junta autonómica y donde la abstención socialista también fue indudable.

Oportunidad perdida

El ambiente es menos optimista en el principal partido de la oposición. Los populares se han visto sorprendidos por la apuesta a una sola carta de su líder, Mariano Rajoy, quien insistió en centrar el debate de la nación en la gestión gubernamental de la tregua de ETA. El sector 'duro' del PP defiende la eficacia de esta estrategia, pero la preocupación ha cundido entre la mayoría de los dirigentes al comprobar la recuperación política y moral de Zapatero y el PSOE.

El líder de la oposición se propuso minar la credibilidad del presidente del Gobierno, demostrar que fue desleal y mentiroso no sólo con el PP, sino con todos los ciudadanos españoles, porque les engañó sobre sus contactos y las negociaciones con la banda. En este sentido, está muy satisfecho con la imagen ofrecida y su resultado. Sin embargo, los más críticos con la intervención de Rajoy le reprochan que, al fijar toda la atención en la política antiterrorista, dejó escapar la oportunidad de 'machacar' a su oponente en otros ámbitos de su gestión en los que presentaba flancos muy vulnerables.
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