
El político demócrata, que hizo un llamamiento a todos los países para reducir drásticamente las emisiones contaminantes, anunció antes de empezar la jornada musical mundial que los conciertos suponían el comienzo de una campaña de tres años para tratar de «curar al planeta». El acontecimiento, visible a través de Internet y numerosas cadenas de televisión, captó la atención de más de mil millones de espectadores en todos los continentes. La música estuvo acompañada de centenares de actos de iniciativa ecologista celebrados al unísono en muchas otros lugares.
La cantante y actriz australiana Toni Collette, en Sydney; Michael Nyman y Ryuichi Sakamoto en Kioto (Japón), y la melodiosa cantante británica Sarah Brightman y la artista local Joey Jung, en pleno distrito financiro de la supercontaminada Shanghai, abrieron en el lejano Oriente el concierto planetario.
Palillos reutilizables
En Tokio, las organizaciones ecologistas aprovechaban para difundir sus mensajes, en particular para que se reutilicen los palillos de madera usados para comer, con el fin de atajar la sobreexplotación de la naturaleza.
La ciudad surafricana de Johannesburgo, mirando a la Antártida, y Hamburgo, con Shakira y Enrique Iglesias como cabezas de cartel, se sumaron a la causa de la Tierra; a mediodía, Londres tomaba el relevo, con el estadio de Wembley a rebosar. El mítico grupo británico Genesis, que se volvía a reunir ahora con la voz cantante de Phil Collins, abrió la interminable velada; actuaron también la estrella del pop Madonna, que interpretó por primera vez en directo su nuevo tema 'Hey you', y grupos como Duran Duran y Metallica.
La música tuvo su réplica final en Occidente, según la noche avanzaba en Europa y el sol comenzaba a caer en América; el Nuevo Continente, avejentado de manera prematura por la contaminación, asistía a tres conciertos multitudinarios en Nueva Jersey, Washington, y Rio de Janeiro.







