A principios de 2006, J.O. remitió un escrito al primer edil solicitándole un cambio de turno. Al no obtener respuesta, le envió una segunda misiva. «Entiendo que no me pueda contestar porque estará muy ocupado con los medios de comunicación y con inauguraciones», decía la carta. Tejada consideró ofensivas estas palabras y abrió al agente un expediente disciplinario. Su decisión movilizó incluso al sindicato de la Ertzaintza, Erne, que exigió la dimisión del alcalde.
Las protestas también se extendieron por el resto de la localidad. En el recurso interpuesto, los abogados de J.O. consideraban que la resolución del regidor anulaba «el derecho de libertad de expresión que asiste al funcionario». La magistrada que ha instruido el caso, sin embargo, ha desestimado esta tesis.










