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Los 'bilbobuses' de dos plantas tendrán cinco cámaras de seguridad y el triple de asientos
El Ayuntamiento y TCSA estudian los presupuestos de ocho proveedores para elegir el modelo, que comenzará a circular en el primer trimestre de 2008
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El proyecto para recuperar los autobuses de dos plantas en Bilbao continúa dando pasos hacia delante. El Ayuntamiento ha aprobado el pliego de condiciones que deberán respetar los futuros vehículos -medidas, estructura y capacidad, entre otras- y ha solicitado presupuesto a ocho proveedores, todos los que operan en España. Las ofertas se estudiarán a lo largo de este mes y, una vez elegido el modelo, se espera que entren en funcionamiento en el primer trimestre del próximo año. Sea cual sea el fabricante seleccionado, cada unidad ofrecerá el triple de asientos que un 'bilbobus' convencional y estará vigilado por cinco cámaras de vídeo.

El resto de las características serán muy similares a las de los autobuses urbanos actuales, salvando, por supuesto, las distancias en lo que atañe a la parte superior. Cada vehículo deberá tener alrededor de «4,06 metros de alto y 13,7 de largo, cinco menos que un autobús articulado», según señaló a este periódico el presidente de TCSA, la empresa que gestiona el servicio, Iñaki Goiri. Esta última opción, más habitual en las líneas de Bizkaibus, quedó descartada debido a los problemas de maniobra con los que se toparían estos vehículos al intentar circular entre calles.

Las puertas de los futuros 'bilbobuses' se situarán en la cabecera del 'coche', en caso de entrada, y en la parte posterior para la salida. Estos accesos, que incorporarán el sistema de rampas, conectarán asimismo con las escaleras de la segunda planta. En cuanto al número de asientos, las ventajas respecto a otros vehículos son indudables; no en vano el objetivo de estos autobuses, que ya circularon en su día por la villa, es «aliviar la saturación de varias líneas», según reconoció ayer el recién nombrado concejal de Circulación y Transportes, Ibon Areso.

Prácticos pero vistosos, ya que se espera que también sirvan de reclamo turístico al más puro estilo 'british', estos autobuses tendrán capacidad para unos 128 pasajeros, de los que 83 podrán viajar cómodamente sentados -28 en la parte de abajo, con cuatro asientos para personas de movilidad reducida, y 55 arriba-. Sólo se permitirá ir de pie en la planta inferior, con espacio suficiente para 45 personas. Como comparación, un 'coche' convencional apenas cuenta con 30 asientos. Entre pasajeros sentados y de pie, cada una de estas unidades puede trasladar a 90 personas.

Con biodiésel

A modo de prueba piloto, el Ayuntamiento comprará dos autobuses de doble planta y los destinará a la línea 56, que cubre el trayecto La Peña-Sagrado Corazón. La idea es ampliar la cobertura al resto de servicios, a excepción de aquellas zonas en las que, debido a la estrechez de la vía, sea imposible su incorporación, «tales como los barrios con autobuses pequeños asignados», explicó Goiri. Ambas unidades serán automáticas y se surtirán de combustible biodiésel, como parte de la campaña municipal a favor del medio ambiente.

Cada 'bilbobus' tendrá un coste aproximado de 350.000 euros, frente a los 235.000 de uno normal, y su manejo no supondrá «ningún problema» para los conductores. Según apuntó el presidente de TCSA, que ha visitado ciudades como Berlín para comprobar el funcionamiento de estos vehículos, «la conducción es igual a la de cualquier otro autobús, si bien incorporan además un giro muy bueno».

La seguridad será otro de los aspectos reforzados, ya que cada unidad estará vigilada por cinco cámaras. Tres de ellas se colocarán en la primera planta del 'coche': una enfocará el frontal del 'bilbobus' y servirá de 'caja negra' en caso de accidente; la segunda controlará la zona del conductor, lo que ayudará a esclarecer episodios de agresiones, entre otros delitos; y la tercera enfocará al pasillo.

Las otras dos cámaras se instalarán la segunda planta, tanto en la parte delantera como en la trasera, y permitirán al conductor controlar lo que ocurre en esta zona 'ciega'. En la actualidad sólo diez de los 143 autobuses que componen la flota de TCSA disponen de este tipo de vigilancia y las unidades se rotan por las diferentes líneas, en especial, por aquellas con recorridos más problemáticos.

Aún queda un requisito por pulir. La normativa de circulación de la capital vizcaína sólo permite recorrer la ciudad a vehículos que no superen los cuatro metros de alto y este tipo de transporte, aunque por muy poco, rebasa esta marca. «Estamos manteniendo conversaciones con Tráfico de Madrid para hacer alguna modificación puntual de la ley. Esperamos que todo siga adelante, tal y como se ha hecho en otras ciudades», concluyó Areso.
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