
«No es que no se quieran poner, sino que la calidad de las mamparas deja mucho que desear», explica Fernández. Las pantallas actuales son de metacrilato blindado y su precio ronda los 3.000 euros. Dejan un espacio libre en la parte superior y disponen de un cajón para el pago con dinero. Tras varios meses de convivencia, los conductores no están muy convencidos, en especial, en lo que a comodidad se refiere. «Al ir anclados a la carrocería nada más iniciar el recorrido empieza a hacer un ruido tremendo. Además, con la luz o el sol se producen reflejos que molestan a la vista», explica el presidente del comité de TCSA. Sin olvidar esa sensación de «encajonamiento» que genera en los chóferes, añade.
Visita a Zaragoza
El pasado mes de mayo, José Antonio Fernández, así como representantes de la empresa, viajaron a Zaragoza para ojear el último sistema de mamparas creado por Hispano Carrocera. Se trata de cristal blindado que, en lugar de ir anclado, está incorporado de manera fija a la carrocería, lo que impide los temblores, y «produce menos reflejos» que el otro material.
«Lo hemos estado conduciendo en sus cocheras e incluso permite que el conductor tenga más espacio y no se sienta tan encerrado», apuntó Fernández. El presidente del comité reveló que solicitarán a la empresa que las nuevas unidades que adquiera el Ayuntamiento vengan de fábrica con esta mampara, ya que no se puede instalar por separado como ocurría con el anterior modelo, de cara a probar esta nueva opción.









