La conexión peatonal, que lleva la firma del arquitecto japonés, ha abierto un duelo inédito entre dos profesionales de prestigio internacional, además de un cruce de polémicas declaraciones con el alcalde, Iñaki Azkuna. Calatrava considera que la pasarela de Arata Isozaki, de unos 60 metros de longitud, vulnera su «derecho moral como autor» y exige su retirada o una indemnización de tres millones de euros.
La vista pública se celebrará en la sala de bodas del Palacio de Justicia y en ella se fijará la fecha del juicio, salvo que ambas partes lleguen a un acuerdo. El demandante argumenta que su puente «es una auténtica obra de arte» amparada por la Ley de Propiedad Intelectual. Un auto del Juzgado de lo Mercantil reconoció que la protección que otorga esta norma a cualquier obra artística incluye el diseño de Calatrava y rechazó la pretensión del Ayuntamiento de tramitar el pleito por la vía de lo contencioso-administrativo.










