Una de las principales medidas acordadas para estas mujeres será la reducción de la edad mínima -aún por concretar en cada caso- para acceder a una pensión de jubilación en el régimen especial del mar, mediante la extensión de los coeficientes reductores «al colectivo de neskatillas, rederas y empacadoras de pescado, teniendo en cuenta sus especiales condiciones de trabajo», según se recoge en el documento aprobado.
Representantes de este sector, tradicionalmente asociado a la mujer marinera y con un fuerte carácter familiar hasta hace pocas décadas, han valorado de manera muy positiva el acuerdo alcanzado, «porque supone un paso adelante muy importante en nuestros derechos como trabajadoras vinculadas a la mar».
No obstante, se muestran reticentes sobre su aplicación práctica. «Vamos a ver cuánto tiempo tardan en materializar lo acordado. Esperamos que para entonces todavía estemos operativas», comentaban ayer varias rederas ondarresas.
Contra el intrusismo
La propuesta aprobada también impulsa la puesta en marcha de medidas socioeconómicas de apoyo a este colectivo, que «durante las paradas temporales de las que son objeto los buques quedan al descubierto sin posibilidad de obtención de ingresos económicos por falta de actividad y con la obligación y necesidad de seguir cotizando».
Las rederas vascas esperan que la resolución aprobada sirva para mejorar sus condiciones laborales lastradas por el intrusismo, los bajos ingresos económicos y la escasa consideración social de su actividad. «El intrusismo es generalizado, aunque quizá es una situación más notable en puertos gallegos, donde las rederas ilegales superan al resto», explican miembros de la asociación vizcaína de artesanas de este oficio, que mantiene la intención de seguir su lucha común con las gallegas para lograr una cualificación profesional de su trabajo.










