
Aunque la resolución sobre el fondo del asunto deberá esperar hasta entonces -si se ha vulnerado el puente de Calatrava y el derecho moral de su autor-, el juez que instruye el caso apuntó ayer por dónde pueden ir los tiros: «este litigio no se convertirá en un trabajo de inquisición a Calatrava». En un claro aviso al Ayuntamiento, el titular del Juzgado de lo Mercantil número 1 de la capital vizcaína advirtió de que no someterá a examen otras obras controvertidas del urbanista, tal y como parece pretender la defensa del Consistorio.
En la vista oral celebrada en Palacio de Justicia de Bilbao, las partes reiteraron sus argumentos. El arquitecto valenciano, representado en la audiencia previa por la abogada Antonia Magdaleno, insiste en la tesis que le llevó a denunciar al Ayuntamiento. Le acusa de haber «vulnerado la integridad» de su pasarela por «permitir» su conexión con el viaducto peatonal de la urbanización de Arata Isozaki, situada a su vera en el muelle de Uribitarte. Como conclusión, pide la retirada del enlace y, si no fuera posible, tres millones de euros como indemnización, más o menos el coste del 'Zubi-zuri'.
«Disconformes» con esta teoría, los letrados del Consistorio y de los promotores de la obra destacaron que la funcionalidad «debe primar» sobre los criterios estéticos en una infraestructura pública como es un puente. Liderados por el jefe de la asesoría jurídica municipal, Gonzalo Ruiz, los demandados intentaron ligar el 'caso Zubi-zuri' a otras obras controvertidas del autor con el fin de «ilustrar su conducta» y la «forma de concebir» sus creaciones. Así han incluido en las pruebas documentales -algunas de ellas artículos publicados en la Prensa- información sobre sus puentes de Valencia, donde ha prolongado un viaducto de otro autor con un estilo diferente al original, y Venecia -cuestionado por el riesgo de hundimiento de las orillas- . Además, recordaron los problemas generados por las losetas de su pasarela de Bilbao.
Los antecedentes
La defensa del urbanista se quejó: «intentan desprestigiar a mi cliente. Todo eso está demás porque aquí no se trata de decidir si Calatrava es buen o mal arquitecto». Por el contrario, la parte demandada defendió la presentación de esos ejemplos junto al caso bilbaíno, siempre «desde el respeto a un gran autor». «Los antecedentes de Calatrava sí tienen relevancia», subrayó el letrado de Vizcaína de Edificaciones, S.A. uno de los promotores demandados junto a Lariam 95 S.L.
Aunque no retiró esa documentación, el juez que instruye el caso, Edmundo Rodríguez Achútegui, dejó entrever que aparca este tipo de información para centrarse en la pasarela de Bilbao, de la que ya ha asegurado en una resolución anterior que se trata de una obra artística protegida por la Ley de Propiedad Intelectual. Lo que sí excluyó del caso fue una información publicada por este periódico con las únicas declaraciones públicas de Calatrava sobre el asunto hasta este momento.
En lugar del documento, que había sido entregado como prueba por los abogados del Consistorio, el juez les recomendó que citen a declarar al propio Calatrava para conocer su opinión. «Yo se lo sugiero», confesó el titular del juzgado. «No es necesario», le contestaron en una sorprendente decisión. La defensa del arquitecto tampoco citó al alcalde de Bilbao.










