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VIZCAYA
Un año entre los grandes
El puente celebra con el doble de visitantes su primer aniversario como Patrimonio de la Humanidad
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Un año entre los grandes
EFE
El 13 de julio de 2006 Vizcaya entera estalló de alegría con la gran noticia. Concretamente a las 11.20 horas. Fue en ese momento cuando el comité ejecutivo de la Unesco declaraba al Puente Colgante Patrimonio de la Humanidad. El primero del País Vasco y el único de carácter industrial en España.

El nombramiento se hizo oficial en Vilna, la capital de Lituania. Hasta allí se había desplazado en pleno el consejo rector de El Transbordador de Vizcaya, la única empresa privada que gestiona un monumento de estas características en España. Su presidente, José Martín Uriarte, recuerda con cariño el instante en el que recibieron el máximo galardón al que aspira un patrimonio histórico o cultural. Un título que sólo ostentan joyas de la talla del Taj Majal o la Acrópolis de Atenas. «Gracias al puente vivimos una aventura maravillosa», asegura.

Y es que el balance en el primer aniversario del evento no puede ser más positivo. Desde que es icono mundial, los cinco continentes miran con otros ojos al Puente Colgante. Su atractivo turístico ha pulverizado todos los registros.

El turismo se dispara

Las cifras no pueden ser más elocuentes. En 2005, 48.000 personas se pasearon por su pasarela. El año pasado, sin embargo, ya fueron 73.000 las visitas al travesaño horizontal de la estructura. «La afluencia de gente se notó sobre todo tras hacerse público el reconocimiento», admite Uriarte. Y en lo que va de 2007 otros 34.000 turistas han disfrutado de las vistas que ofrece el coloso de hierro desde 50 metros de altura.

El impacto de la declaración de la Unesco, en cualquier caso, se aprecia con mayor claridad a través de una comparativa concreta del antes y el después de ese galardón. En agosto de 2005 se registraron 7.000 entradas. El mismo mes de 2006 fueron más de 17.000.

Su tirón, además,presenta desde entonces un marcado carácter internacional. En el perfil general del turista, los extranjeros se acercan a la mitad de los usuarios. Y es que residentes en 75 países de todo el globo han visitado ya la estructura. Un comportamiento en el que influye la promoción realizada en ferias internacionales de turismo por sus gestores y las instituciones. Pero también la difusión que le garantiza Turiespaña, la principal compañía nacional de información turística, con folletos del puente en las oficinas que posee en más de 32 países, desde Tokio hasta Los Angeles.

Todo ello sin olvidar los acuerdos con 200 touroperadores y agencias de viaje de todo el mundo. No en vano el Puente Colgante es desde 1999 el segundo atractivo turístico de Vizcaya, tan sólo superado por el museo Guggenheim. La parada se hace ineludible para cualquier viaje organizado.

Asignatura pendiente

Uriarte asegura que este interés, sin embargo, se difumina a medida que se reduce el ámbito geográfico. De hecho, el monumento sólo recibe un 30% de visitantes vizcaínos. El público vasco, y en concreto del territorio, es precisamente la asignatura pendiente del Puente Colgante.

«Es una pena que en Euskadi haya dos millones de habitantes y que cada año apenas venga a vernos un 1%», se lamenta. A su juicio, una de las explicaciones a este comportamiento es, precisamente, la cercanía. «Como consideran que tienen todo el tiempo del mundo para visitar el monumento, nunca lo hacen», añade.

Con el objetivo de incentivar el mercado nacional, El Transbordador de Vizcaya prepara una campaña publicitaria específica para España y el País Vasco. La idea es acercar la figura del Puente Colgante al vecino «de aquí y al que reside a unas horas de viaje». El problema, como siempre, es el dinero. «Nosotros somos una empresa privada con recursos escasos y precisaríamos más apoyo institucional», reclama.
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