Mi comunicante se refiere a una frase que yo escribí a comienzos de junio afirmando que «Txirla es el nombre que se da en el País Vasco a un tipo característico de almeja de menor tamaño». Me dice en su carta que eso sería tanto como decir que «merluza es el nombre que se da en el País Vasco a un tipo característico de pez», ya que chirla es un sustantivo castellano, como se puede comprobar en el diccionario.
Si el amigo Fernando hubiese leído también otro comentario mío del 29 de abril referido a este sabroso molusco bivalvo, se podría haber ahorrado la corrección porque allí decía yo que la palabra txirla es la expresión euskérica del nombre castellano chirla.
Y en la Enciclopedia del Gourmet, cuyas fotocopias me envió mi buen amigo Jesús Llona, ya se dice, lógicamente, que txirla, con 'tx', no es mas que el nombre que se da en el País vasco a ese tipo de almeja de menor tamaño. Espero que haya quedado todo claro y cada cual con su cada cuala.
Y ya que me he metido en la correspondencia, me van a permitir que acuse recibo a la carta del amigo Niko, que es un hombre inasequible al desaliento en cuestión de obediencia ciega al semáforo. Se entusiasmó con aquella asociación fantasma que yo me inventé hace años, la ASPERSERA (Asociación de Peatones Respetuosos con los Semáforos a Rajatabla), y no sólo sigue al pie del cañón, respetando los semáforos caiga quien caiga, sino que se dedica también a hacer proselitismo.
Nico me da cuenta de su labor como propagandista de la ASPERSERA y en su última misiva asegura que ya tiene más de cincuenta peatones apuntados a ella y dispuestos a cumplir con su deber peatonal ante la luz roja. Incluso está empeñado en que yo vuelva al redil y me pase a su bando. No prometo nada, amigo Nico, pero lo que si le prometo es que nunca atravesaré la calle estorbando a un coche que tenga derecho de paso.










