
Ataviados con ropajes anchos, los competidores tomaron posesión de la pared que les había sido asignada por sorteo y se pusieron manos a la obra sin perder un sólo instante. Bajo un sol de justicia, empezaron a plasmar los primeros trazos de unas obras para las que escogieron motivos como rostros humanos, siluetas abstractas, formas geométricas, grafías alargadas... Hubo quien con la celebración del setenta aniversario del bombardeo de Gernika aún fresco en la memoria, incluyó en su composición aviones que arrojaban «flores de esperanza», comentaron los integrantes de un cuarteto de Busturialdea.
Conforme avanzaron las horas, los trabajos fueron cogiendo forma, aunque para los más rezagados comenzaron las urgencias. Uno de los que se vio en esta tesitura fue el vencedor del autonómico el pasado año en tierras guipuzcoanas, el berriztarra Garikoitz Arregi.
Con el boceto en una mano y el spray en la otra, el berriztarra sólo se tomaba un pequeño respiro para alejarse ligeramente y tomar una perspectiva visual de su obra. Todo ello, a menos de hora y media para las seis de la tarde, tiempo límite para terminar los dibujos.
Los premiados
El pamplonica Eneko Azpiroz representaba la otra cara de la moneda. Con el 70% de su ilustración terminada ya había emprendido la fase en la que tocaba ajustar detalles. «Yo no trato de reivindicar nada sólo busco practicar mi pasión», comenta el joven navarro debutante en el entorchado vasco.
Entretanto, un nutrido grupo de personas no perdía detalle de lo que allí se cocía. «Menudo fenómeno», comentaba una aficionada licenciada en Bellas Artes que acudió hasta la villa foral.
Finalmente, la cita, organizada por la agrupación Topagunea Euskara Elkarteen Federazioa y el Consistorio local, tuvo como ganador a Garikoitz Arregi que revalidó así el entorchado y se llevó 1.500 euros. El dúo alavés formado por Javier Landa y Javier Murillo fue segundo y el navarro Eneko Azpiroz tercero.










