Pedro Nogueira, un experimentado patrón de Cruz Roja del Mar, vivió ayer el susto de su vida. «No me había visto en una situación así nunca; en 20 años de profesión no había vivido nada igual», exclamó mientras sus compañeros le cubrían con todas las prendas de abrigo de las que disponían ante sus síntomas de hipotermia. Pedro es vecino de Sopelana y accedió a subir al helicóptero, «porque la chica se negó y también era necesario tranquilizar a los compañeros que estaban arriba».
Pendiente de las noticias que llegaban de los otros siete náufragos, relató cómo «el motor se averió y cuando estábamos intentando amarrar la lancha, varios golpes de mar rompieron el cabo y tuvimos que lanzarnos todos al mar antes de que la embarcación volcara». Por el agua llegaron hasta el velero, «les sacamos a todos, comprobamos que no sufrían heridas graves e intentamos tranquilizarles», relató.