A las cuatro de la tarde las rachas de viento obligaron a la Cruz Roja a izar la bandera roja en todas las playas de la provincia y a desalojar todos los arenales. Tal y como explicó Andrés Novo, coordinador de Cruz Roja en la margen derecha, «a las 15.50 horas ha llegado la galerna a Ereaga y desde ahí ha empezado a desplazarse por todo el litoral en dirección a Guipúzcoa. Ante el estado de la mar hemos puesto la bandera roja y hemos avisado por megafonía a todas las personas que se encontraban en las playas de que extremaran la prudencia por las situaciones de peligro que genera un viento tan fuerte».
Desde el Departamento de Interior pidieron especial precaución a las embarcaciones, conscientes de que la de ayer era una mañana muy propicia para que muchos barcos de recreo salieran a la mar. Pese a las recomendaciones, las previsiones más pesimistas se cumplieron y pocos minutos después de izar la bandera roja, la base de Cruz Roja del Mar del muelle de Arriluze de Getxo recibió la llamada de socorro de un velero que se encontraba a la deriva junto a los acantilados de Punta Galea. «Hemos recibido la llamada sobre las cuatro y cuarto. El comunicante nos ha dicho que su embarcación se había quedado sin motor y que el mar les empujaba hacia las rocas», explicaron miembros de la base de Arriluze.
A bordo navegaban cuatro personas, tres hombres y una mujer, y la lancha 'Arriluze III' salió en su busca con cuatro miembros de Cruz Roja. Sin embargo, la historia se repitió. Era el momento en el que el viento y las olas golpeaban con mayor violencia y a escasos 20 metros de alcanzar al velero, el motor de la lancha también falló. «En la última comunicación nos han dicho que también estaban a la deriva y que se tiraban al agua», relató aún angustiada una de las voluntarias de la base de Arriluze.
A nado, llegaron hasta el velero y llevaron a los cuatro tripulantes hasta las rocas, a pie del acantilado, para esperar en tierra firme a ser rescatados. La mayoría sufrían pequeñas magulladuras, aunque la mujer presentaba una crisis nerviosa y signos de una leve hipotermia. Hasta el faro de Punta Galea se desplazaron dotaciones de protección Civil, DYA, CRuz Roja y Atención de Emergencias del Gobierno vasco. El rescate era imposible desde el acantilado, por lo que un helicóptero de la Ertzaintza se acercó al lugar y evacuó por aire al náufrago cuya situación parecía más grave. Era Pedro Nogueira, un experimentado patrón de Cruz Roja. Sufría hipotermia y una fisura en el pie izquierdo, pero se negó a ser trasladado a ningún centro hospitalario hasta que las otras siete personas estuvieran a salvo.
Tres golpes
Con el susto aún en el cuerpo, Nogueira relató que «estábamos intentando colocar la lancha de cara a las olas para no volcar, pero nos han venido tres golpes de mar seguidos y hemos tenido que tirarnos todos al agua». La fuerza del viento obligó a no repetir el mismo método de rescate, así que dos dotaciones del grupo de escalada de la Ertzaintza se desplazaron a Punta Galea para evacuarles por tierra. Cuatro expertos escaladores ayudaron a las siete personas a recorrer más de 500 metros por la base del acantilado hasta una zona de fácil ascenso. Una vez a salvo, las asistencias sanitarias comprobaron que los evacuados sólo sufrían pequeños golpes y ninguno requirió atención sanitaria.
La galerna también llegó a la costa guipuzcoana. No hubo que evacuar ningún arenal, pero las temperaturas cayeron 14 grados en apenas dos horas y el nivel de humedad creció de 20 a 75, según el Observatorio de Hondarribia. El día más caluroso del año en el territorio vecino terminó con vientos superiores a 68 kilómetros por hora.










