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Heridos nueve empleados al incendiarse una fundición de magnesio en Abadiño
El fuego, el segundo que se produce en la planta en menos de una semana, destrozó el pabellón por completo
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Heridos nueve empleados al incendiarse una fundición de magnesio en Abadiño
EL FUEGO se inició de madrugada y tuvieron que ser necesarios 25 bomberos para sofocar las llamas. / LUIS CALABOR
La empresa de fundición de magnesio y aluminio Fundimag, situada en el barrio abadiñarra de Matiena, se vio afectada en la madrugada de ayer por un virulento incendio, el segundo en menos de una semana, que provocó heridas de carácter leve a nueve empleados. Ocho de ellos, cuatro hombres y otras tantas mujeres, tuvieron que ser atendidos en el exterior de la planta por inhalación de humo, mientras el noveno trabajador fue curado de las quemaduras que sufrió en el brazo izquierdo en una mutua. El fuego provocó importantes destrozos en el interior de la planta. La densa humareda afectó, además, a otras tres empresas del polígono Arzubia.

Con el brazo cubierto por un vendaje, Hassam Izourdaz recordaba que la«explosión en una máquina» le sorprendió, al igual que al resto de compañeros, cuando tan sólo faltaba media hora para que finalizase la jornada laboral que habían iniciado a las diez de la noche. «Al estar más cerca, no me dio tiempo de retirarme. El fuego me alcanzó en un brazo y me di un golpe en la rodilla. Pero nos dio tiempo a salir a todo correr».

Mientras efectivos de la DYA de Durango atendían a los afectados por la inhalación de humo en el exterior de la fundición, 25 bomberos de los parques de Iurreta, Basauri, Markina y parte de los de Urioste y Derio se enfrentaban a unas complicadas labores de extinción por las características del magnesio. «Se trata de un producto problemático que no se puede sofocar con agua, porque puede reavivar las llamas», explicaba Ernesto García, técnico de emergencias del Gobierno vasco.

Los bomberos echaron mano en un principio de la sustancia salina que utilizan este tipo de fundiciones para sofocar posibles focos. Al acabar con las existencias disponibles en la empresa siniestrada, fue necesario trasladar un camión con una docena de metros cúbicos de caliza molida, que se extendió en la zona afectada.

La envergadura del incendio aún era visible seis horas después de haberse iniciado el fuego. «La zona de las oficinas, que se encontraban en un sobretecho en la parte superior, se ha derrumbado. El interior está completamente destrozado», detallaban algunos trabajadores mientras seguían atentos las labores de extinción. El jefe de la sección de Prevención de los Bomberos así lo confirmaba. «El grado de destrucción ha sido muy alto. Ha sido un incendio de mucha envergadura y los bomberos han tenido que soportar temperaturas muy altas», explicaba José Antonio Uriarte. Nada que ver con el que se originó el día 11 al mediodía en un contenedor de aluminio de la misma empresa. Entonces, el pequeño incendio fue sofocado por los propios trabajadores de la fundición.

A falta de confirmar el origen del fuego de ayer, algunos operarios apuntaban que «el polvo del magnesio es muy inflamable y podría haber sido la causa». Por las características de este metal, un retén de bomberos permanecerá en las instalaciones entre 24 y 48 horas «para garantizar que no se reproduzca y los rescoldos queden completamente sofocados», según informó el alcalde de Abadiño, José Luis Navarro.

El responsable de Fundimag, en funcionamiento desde hace cinco años, Josu Urkidi, eludía realizar declaraciones e insistía en su intención de «reactivar la actividad laboral lo antes posible». El operario Jon Flores, sin embargo, no ocultaba su temor sobre el futuro laboral de los 35 empleados. «Es una incertidumbre lo que va a pasar ahora con nosotros porque el pabellón está destrozado», se lamentaba. Sentimiento compartido por ELA, con mayoría en el comité.
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