La resolución judicial absuelve al profesor y a la directora del centro, y atribuye la responsabilidad solidaria de la agresión al Departamento de Educación del Gobierno vasco por la demostrada «insuficiencia en los medios de control de los menores» y porque el Ejecutivo «es quien tiene la obligación de poner los medios materiales y humanos» para ello.
La APA recuerda que el caso se produjo en enero de 2006 y que originó «un duro enfrentamiento dialéctico» que unió al consejero de Educación del Gobierno vasco, Tontxu Campos, y a la directora del instituto Bertendona, Ana Zugaza, frente a los padres.
«El mejor financiero»
La APA afirmaba que el centro carecía de los medios materiales y humanos adecuados. «El señor Tontxu Campos lo negaba airadamente», recuerda la nota, según la cual la dirección del instituto hizo público un informe en el que «se rozaba el insulto a la APA», según informa Europa Press. «Varias voces se levantaron para denunciar que el Departamento de Educación es el mejor financiero de la enseñanza privada mientras deja caer en el abandono la pública».
Según González, la dirección del centro está estrechamente vinculada con la Iglesia católica y le acusa de servir a los intereses de la patronal. «Hacíamos y hacemos la misma pregunta: ¿Cómo va a defender entonces la escuela pública, si incluso su puesto de trabajo depende de la voluntad del obispado?», indicó. Respecto a la absolución del profesor, el fallo entiende que «no podía estar presente en los diferentes lugares donde se encontraban los alumnos», ya que se trataba de una clase de gimnasia que se daba al mismo tiempo en el gimnasio y en el patio.
Para el miembro de la APA, si el consejero de Educación y la directora del IES de Bertendona «tuvieran la más mínima dignidad, ambos deberían dimitir, aunque es evidente que el problema de fondo exige medidas políticas generales como que los fondos públicos se usen sólo para la escuela pública y que de ella salga definitivamente la religión».










