El desagradable percance, que ocurrió el 8 de julio, fue denunciado el pasado viernes ante la subdirección de Salud Pública de Vizcaya. Previamente, los afectados informaron de lo sucedido a los responsables de la pastelería donde Avelino compró los caramelos, que se vendían a peso y estaban provistos de un envoltorio perfectamente cerrado. «En la tienda nos dijeron que iban a dar parte a su aseguradora», señalaron los allegados del hombre.
Las mismas fuentes explicaron que, al principio, Avelino no sospechó nada. «Era un caramelo bastante gordo. Estaba muy duro y tardó en deshacerlo. Cuando ya estaba fundido en la boca, se lo sacó con cara de sorpresa. Era una funda de oro, grande, como para dos muelas», explican sus allegados.
«Queremos que se sepa»
Los familiares de Avelino, que todavía conserva el desagradable hallazgo, no tienen pensado interponer una denuncia, al margen de la reclamación que ya han trasladado a la oficina del consumidor. De hecho, se toman lo ocurrido como una anécdota. «No creemos que sea algo común. Sólo queremos que se sepa para que el fabricante tome medidas», señalan. Eso sí, los allegados de este vecino de Santurtzi sospechan que el suceso cambiará sus hábitos. «De estos caramelos no creo que vuelva a comprar. De eso estamos seguros», afirman.
Los conocidos de Avelino no dan crédito a su historia. Pero unas fotografías sacadas con el teléfono móvil dan fe de lo sucedido. «La gente se queda alucinada. ¿Siente un asco de la leche!».









