Pero el tráfico no es el único motivo de inquietud señalado en el 'Informe 2006 sobre la calidad del aire en el Estado español'. También preocupan las emisiones contaminantes de las industrias y las calefacciones. Y aún más, como subrayó el coordinador del estudio, Pablo Cotarelo, la «información heterogénea y poco elaborada» de las comunidades autónomas y ayuntamientos y sus «pocos y poco ambiciosos» planes de acción para remediar el problema. El trabajo incluye datos oficiales de 13 comunidades (faltan Galicia, Canarias, Aragón y Castilla y León) y dos capitales autonómicas (Zaragoza y Valladolid) que cubren parcialmente dos de esas ausencias.
Pese a las deficiencias en los datos disponibles, el análisis alcanza a 35 millones de españoles. De ellos, recalcó Cotarelo, «más de 18 millones viven con baja calidad del aire», y como faltan por contabilizar «zonas tradicionalmente contaminadas» en el entorno de las centrales térmicas de producción de electricidad de aragonesas, gallegas y leonesas, el total real podría superar los 20 millones. «Uno de cada dos habitantes respira aire contaminado», remachó.
Las zonas afectadas
Tras constatar que la situación sigue siendo tan seria como en los años anteriores, EeA señala varias «zonas contaminadas». En Euskadi, Durango es la única localidad que supera el límite medio anual establecido en 40 microgramos de partículas en suspensión por metro cúbico: llega hasta 44. Esta población vizcaína aparece también en el otro apartado, en el del recuento diario: encabeza la lista de los municipios vascos que superan el límite aconsejado, seguido de Portugalete, Larraskitu (Bilbao), Txurdinaga (Bilbao), Erandio, Betoño (Vitoria), Amorebieta, Zierbena, Mondragón, la calle Mazarredo de Bilbao, Kastrexana (Barakaldo), Santurtzi, el bilbaíno Parque Europa, Barakaldo, Basauri y Beasain.
El problema, remarcó Segura, se agrava por el crecimiento del parque automovilístico, en coches (un 63% más en 15 años, de 12 millones a 20,3 millones) y en furgonetas (113% más, hasta 4,1 millones). Y también por el aumento de vehículos de diésel (su número se ha triplicado), que «emiten seis veces más» contaminación. Por si fuera poco, los coches cada vez más potentes y los cada vez menos ocupantes por automóvil «anulan en la práctica ventajas tecnológicas», como los filtros y catalizadores. EeA propone reducir la velocidad urbana para los coches (las ciudades que lo han hecho han rebajado entre un 25% y un 60% su contaminación), y el apoyo firme al transporte público y a los desplazamientos en bicicleta y a pie.






