Los trabajos se prolongarán dos años y acabarán en las postrimerías de 2010 o a principios de 2011. El soterramiento del metro eliminará este 'punto negro' de la red ferroviaria, que secciona el casco urbano y provoca interrupciones de tráfico en la carretera de Sopelana a Mungia y Plentzia. El propio desnivel del terreno facilitará la realización de las tareas, ya que la parte próxima a Mecánica de la Peña, donde se encuentran actualmente los andenes, está en una zona elevada y fácil de excavar.
Las administraciones han optado por la solución más costosa, la que más beneficiará a los vecinos de esta localidad, desechando las más económicas, que sólo contemplaban un túnel de 300 metros de longitud. De las cuatro soluciones colocadas sobre la mesa, la Diputación foral y el Ayuntamiento han defendido la que supone 6 millones más de inversión. Es la cantidad que ambas instituciones desembolsarán para hacer realidad el proyecto, a la espera de la decisión final del Departamento de Transportes del Gobierno vasco, que costeará los 18 millones previstos para la tercera alternativa, con un soterramiento más corto.
El beneficio urbanístico para el municipio si se soterraban 800 metros de vías convirtió a su alcalde, el peneuvista Juan Olea, en el abanderado de esta opción. El resto de los partidos políticos con representación municipal (EA, PP y PSE) también cerró filas para defenderla. «Estamos todos de acuerdo. Nos interesa muchísimo hacer ese proyecto para unir el casco urbano y crear espacios peatonales en la zona que ocupan las vías actualmente», señala Olea. La satisfacción es aún mayor entre algunos vecinos, que ya no escucharán «el ruido ni el traqueteo del tren, como pasa ahora, que tiembla toda la casa». Incluso a la institución foral le conviene ese proyecto, puesto que los terrenos próximos de la empresa Mecánica de la Peña son de su propiedad. En el futuro se recalificarán suelos en toda esa zona para uso residencial e industrial.
Reuniones y flecos
En el caso de Urduliz hasta la solución final se ha demorado en el tiempo, con constantes reuniones. Elaborar los anteproyectos y tomar una decisión sobre si se venderían los terrenos de Mecánica para costear parte de las obras han sido algunos escollos que han dilatado el proceso.
Mientras duren los trabajos, para el transporte de los usuarios del metro se optará por la misma solución que en Maidagan: mantener el servicio vigente con la colocación de una vía provisional. Pero el plan de soterramiento tiene flecos pendientes. Un portavoz del Consorcio de Transportes explicó que «durante el mes de julio se terminará el estudio formativo de la obra. Posteriormente será remitido a la consejería de Transportes para ser sometido a un informe público, cuya duración está aún por determinar».










