Poco después, agentes de la Ertzaintza localizaron por las inmediaciones a dos jóvenes que coincidían con la descripción facilitada por el testigo. Tras identificarles, los ertzainas localizaron entre sus pertenencias un teléfono y una cámara de fotos. En ese momento sonó el teléfono y era la propietaria del bolso, a quien atendió un agente y le comunicó la situación.
Los dos jóvenes fueron arrestados y trasladados a comisaría, desde donde tenían previsto su paso a disposición del Juez de Guardia una vez finalizadas las correspondientes diligencias policiales.










