Esta última redada, desarrollada el pasado martes, obedecía a las denuncias de vecinos que protestaban por la gran cantidad de jóvenes que entraban en el bar para surtirse de cannabis. Durante la operación, los agentes tuvieron que pedir apoyo a una patrulla para que impidiera la entrada de nuevos clientes. En ese tiempo se llegaron a contabilizar hasta 23 jóvenes que acudían a comprar hachís. En el registro del local, los policías se incautaron de 34 trozos de esta sustancia preparados para su venta y 870 euros producto de las transacciones realizadas en la hora anterior.
En ese momento había en el local cinco clientes, dos de los cuales acababan de adquirir hachís y otros cinco que salían con once trozos más. Al inspeccionar el vehículo de R.R.N. se hallaron 38 tabletas más y otros 600 gramos de hachís en el domicilio de los detenidos, además de 3.600 euros, básculas y otros artículos para manipular la droga.










