
El trabajo es una radiografía de la disponibilidad de alimento en los montes y evita lanzar un mensaje contundente sobre la reapertura del comedero. El Gobierno vasco es consciente de que la competencia sobre la gestión del muladar y la recogida de animales muertos corresponde a la Diputación, por lo que mantiene las distancias a la hora de opinar sobre este asunto. Sin embargo, las conclusiones del documento resultan elocuentes. La oferta de carroña estimada en el valle de Carranza «no cubriría de manera inequívoca o lo haría de manera muy justa en el mejor de los casos los requerimientos estimados de la población censada de buitre leonado», afirman los expertos. El estudio aporta algunas cifras sobre la disponibilidad de animales muertos -entre 207 y 939 toneladas- y las necesidades de alimentación, que oscilarían entre 599 y 796 toneladas.
La presencia de cadáveres en los montes se redujo drásticamente con la crisis de las 'vacas locas', aunque el Gobierno central ha suavizado las restricciones este año para garantizar la conservación de especies protegidas. Mientras la denuncia del PP sigue su curso, la Diputación ha encargado su propio informe para evaluar la situación. Para el 31 de agosto -justo un año después del cierre del muladar por la «concentración» de ejemplares- deberá decidir si reanuda la aportación de carroña o la suspende definitivamente.
En estos meses han sido constantes las advertencias de naturalistas y sociedades ornitológicas sobre la pérdida de polluelos y el cambio de hábitos de las aves carroñeras, a las que cada vez se ve más cerca de los caseríos. También han aumentado las denuncias de ataques a vacas recién paridas con sus terneros.
La polémica ha llegado al Parlamento vasco, donde existe consenso entre los grupos para crear una comisión en la que participen las tres diputaciones junto a los departamentos de Medio Ambiente y Agricultura del Ejecutivo autónomo. La iniciativa surgió a raíz de una propuesta del PSE a la que se incorporaron enmiendas de otros partidos. El nuevo organismo deberá abordar, además de la necesidad de comederos en la comunidad autónoma, los planes de gestión del buitre leonado y el alimoche, que continúan pendientes.










