
El «tour gastronómico» en Bilbao es una de las actividades más solicitadas por los pasajeros del 'Topaz', un buque en el que viajan más de 1.000 personas procedentes de lugares tan diversos como Canadá, Nueva Zelanda o Croacia, aunque la mayoría procede de Japón. Ayer desembarcaron en el puerto de Getxo para disfrutar de la gastronomía vasca y conocer su cultura.
Tras la visita de rigor al museo Guggenheim, llegó el momento más esperado para los 80 nipones que ayer disfrutaron de los encantos de la capital vizcaína: la comida en el txoko. «El año pasado la parada en Bilbao tuvo mucho éxito, sobre todo el txoko. Cuando regresaron a Japón, se fueron recomendando unos a otros apuntarse a este tour. Tuvo tanta fama que este año se ha apuntado el doble de gente», asegura María Romano, organizadora del recorrido por el 'botxo'.
No era para menos. Los curiosos turistas pudieron aprender a preparar sabrosos 'pintxos' y disfrutar de un menú de categoría: marmitako, txipirones, kokotxas al pil pil... «Me gusta mucho la comida y tenía mucho interés en visitar Bilbao, no había otro tour mejor que éste» , reconoce Quesima Saiaka, una pasajera japonesa de 28 años que navega en la particular embarcación fletada por 'Peace Boat'.
Universidad flotante
El 'Topaz' no es un crucero como cualquier otro. Sus tripulantes tienen la misión de concienciar al mundo de lo importante que es vivir en paz. Con este objetivo, el buque se convierte en una especie de 'universidad flotante' para personas de todas las edades que en los tres meses que dura la expedición recorren más de 20 países por todo el globo. «Estamos haciendo un programa de apoyo especial en Irak y en Jordania fuimos a un campamento de refugiados; de este modo tratamos de enseñar a la gente lo que pasa en el mundo y trasladar un mensaje de solidaridad. Por eso escogemos lugares que son significativos, como Gernika», explica Emilie McGlone, coordinadora de la ONG japonesa. Una semana antes de atracar en puerto, se ofrecen seminarios informativos que les introducen en la historia y la situación de cada país. Así estos turistas se convierten en algo más: viajeros que recorren el mundo aprendiendo los valores de la paz.










