
LOS NÚMEROS
Los dos partidos han pasado de negociar para formar gobierno en la Diputación a intercambiar duras acusaciones, entre las que no podía faltar la deslealtad al tripartito. Lo que más tensión ha creado ha sido el reparto de poder en las comisiones, algo importante a la hora de ganar una votación. Especialmente ahora que el Gobierno -monocolor y con 23 apoderados sobre 51- ha perdido la mayoría absoluta.
Los jeltzales acusan a EB de hacer maniobras para aliarse con populares y socialistas en su contra. La formación de izquierdas, decidida a ejercer su papel de 'llave', replica que los nacionalistas no han asumido su nueva situación, mientras los dos partidos presuntamente cortejados se mantienen a una prudente distancia. La irrupción del Grupo Mixto -con tres sensibilidades distintas- complica aún más el escenario. Nadie duda de que esta legislatura será reñida.
Ya se ha puesto sobre la mesa una antigua reivindicación de los grupos minoritarios, contar con mayor número de junteros con dedicación exclusiva. Hace cuatro años, Ezker Batua y Eusko Alkartasuna fueron los únicos que se quedaron sin el segundo liberado, una figura que se introdujo para los partidos con más de diez escaños. Hasta ahora eran 13 de los 51 junteros -incluyendo a los portavoces y los miembros de la Mesa- los que estaban en nómina. Los sueldos se incrementaron hasta un 30% en 2003 al equiparar los de secretarios y portavoces con los de los funcionarios de mayor rango de la Administración.
Una Cámara desconocida
Ahora no se plantea una nueva subida -que resultaría impopular- pero si se estudia aumentar la asignación a los grupos políticos. Aunque estos temas siempre despiertan suspicacias, hay quien piensa que estos cambios servirían para revitalizar la actividad de las Juntas, que parece condenada a pasar desapercibida. Y eso a pesar de que cumplen una función clave en la organización del territorio. Decisiones tan importantes como la construcción de la 'Supersur', la incineradora o el modelo de gestión de las residencias se toman en esta Cámara desconocida.
En las Juntas, como en otras cuestiones, cada territorio tiene su peculiaridad. En Álava sólo hay cinco apoderados con dedicación exclusiva y las retribuciones no les llegan directamente a ellos, sino que las gestionan los grupos. En Guipúzcoa, en cambio, hay 28 liberados, aunque no todos son junteros. Los partidos pueden decidir si liberan a sus representantes para ejercer como asesores o contratan a profesionales externos.
Aquí la decisión se tomará antes de las vacaciones, siempre que se llegue a un acuerdo. Quizá esta legislatura, más abierta al juego político, sea una oportunidad para dar nueva vida a las Juntas Generales. La reforma del reglamento, pendiente desde 2004, contribuirá a agilizar los debates y acercarlos a la sociedad si definitivamente sale adelante. Los junteros, más allá de las siglas, deberán demostrar su oficio para construir el parlamento que necesita Vizcaya.










