Debido a las demoras consustanciales al underground hispano, el viernes sólo pudimos ver a Warchetype en el Keseakaba. No hay mal que por bien no venga: durante el retraso nos jartamos a vinos por Ledesma y entramos entonados al local, donde abrieron los ensordecedores catalanes con doom estático y espectral (downtempo-metal-grime, así se autodefinen) de lírica inspirada en Homero, Jenofonte o Kant y entonada a tres rajos: ronco vía Sex Museum, solemne y aindiado, y brutalmente gutural en la segunda voz.
Warchetype, a un volumen tal que impedía la comunicación, se limitaron a reproducir un riff poco versátil y de intención atmosférica en el que se consumían las brasas clásicas de Black Sabbath, la suspensión de los Melvins, el arcano de Orthodox y algún espejismo stoner. Luego nos perdimos a Lords Of Bukkake (no se me confundan con la ridícula feria Euskalsex, ¿eh?), según la leyenda, aun más ensordecedores.