
LOS GANADORES
LOS GANADORES
La asociación Itxasargia, organizadora del evento, contabilizó durante el concurso unas 250 paellas elaboradas por otras tantas cuadrillas e instaló más de 300 toldos, una pequeña parte de los que se levantaron por todas las campas cercanas al molino de Aixerrota. Y es que, centenares de grupos deseosos de disfrutar de la fiesta sin sufrir el veredicto del jurado recurrieron a pequeñas carpas de fácil montaje para crearse su particular txoko al ire libre, aunque aislado de miradas ajenas. También cuidaron la decoración exterior, para la que utilizaron soluciones sencillas como toldos y esterillas y otras más elaboradas como hojas de helecho. Algunos quisieron echarle un poco de humor al asunto recibiendo a las visitas con una ampliación de la polémica portada de 'El jueves'.
Sobre las diez de la mañana comenzaron las tareas de montaje y aprovisionamiento de leña y arroz. La organización repartió 250 kilos de cereal y 5.000 de leña. Tras las habituales discusiones sobre 'arquitectura e ingeniería' y con la caseta en pie, tocó limpiar a fondo la paellera y construir una rudimentaria 'vitrocerámica' a ras de suelo.
El olor a brasas empezaba a inundarlo todo y las cuadrillas se pusieron manos a la obra con sus recetas. Normalmente, son ellos los que toman las riendas de la paellera, mientras el resto engaña al estómago con un tentempié. La preparación del arroz estuvo amenizada por fanfarrias, txistularis, un alarde de danzas del grupo Itxasargia y la actuación de bertsolaris a cargo de la Bertso Eskola de Algorta.
Sobre las dos de la tarde, las paelleras decoradas con originales diseños empezaron a desfilar ante el jurado del concurso. «Valoran desde el sabor a la presentación y el tamaño de la paella», explicó Xabier Azkue. Las cuadrillas más aplicadas modelaron con productos de la tierra figuras como el 'Pakea' con el que Unai Basurko dio la vuelta al mundo, estrellas del rock o los tradicionales caseríos vascos, para coronar con ellas su paellera y ganarse el favor de los jueces. Eso sí, en esta edición del concurso de paellas de Aixerrota se dejaron ver menos disfraces que en otras anteriores en las que los participantes se ataviaron con extravagantes atuendos para marcar aún más la diferencia. La fiesta terminó a las ocho de la tarde con la actuación del grupo Luhartz.











