
La ejecución del proyecto se ha prolongado durante dos meses y ya lleva en funcionamiento casi un mes. Hasta ahora, todo va según lo previsto. Rubén Amparan es el director de 'Lansolar Ingenieros' y uno de los principales impulsores de este novedoso sistema que combina el calor y el frío. «Elegimos esta vivienda en concreto -todavía está en fase de construcción- porque cuenta con el principio de climatización basado en el suelo radiante, es decir, usa la calefacción de baja temperatura». ¿Qué quiere decir esto? Que el agua se calienta a unos 35 grados -en vez de 70- y se enfría a unos 14 grados -en vez de los 8 habituales-. Con esta técnica, el ahorro energético es «claro y palpable».
El elemento central de la instalación es una máquina de frío solar denominada 'CW 10', que fabrica la compañía hispano-sueca Climate Well. Para cumplir con su función, necesita dos elementos básicos: uno caliente -el sol- y uno frío -una piscina o un aljibe-. Pues bien, a través de unos colectores solares de «alto rendimiento» almacena la energía de los rayos y, en verano, es capaz de transformarla en el aire refrigerante y extraer el calor de la casa a través de tuberías para verterlo en un depósito de agua. «De esta forma también conseguimos que se calienten las piscinas», precisa Amparan.
Agua a 60 grados
La instalación también ofrece un eficiente rendimiento en los meses de invierno. Según los cálculos que manejan los ingenieros, los paneles de 'tubos de vacío' son capaces de almacenar energía -las placas convencionales «producen muy poco»- y de calentar el agua a 60 grados en «pleno mes de enero». Se estima que los colectores solares de la 'CW 10' son capaces de proporcionar el 50% de las necesidades de calor de una vivienda, el 85% de las de agua caliente y un cien por cien de aire acondicionado. Además, se prevé que con esta tecnología se evitará la emisión de entre 5.000 y 15.000 kilos de CO2 al año.
Por el momento, el sistema sólo es aplicable a viviendas unifamiliares, es decir, casas y chalés con una superficie de 200 metros cuadrados. No obstante, ya se ha empezado a desarrollar una técnica que permitiría adecuar la 'CW 10' -una enorme máquina que necesita mucho espacio para ser almacenada- a los pisos convencionales. El único pero que se le puede achacar a esta novedosa propuesta es su precio. Según Rubén Amparan, la «instalación completa» tiene un costo aproximado de 36.000 euros. «El precio lo incluye todo: colectores solares, máquinas, bombas, tuberías e ingeniería». Durante el verano, los expertos seguirán el funcionamiento del sistema y monitorizarán todos los datos para corregir los posibles fallos. En estos momentos, revela el director de la empresa instaladora, «ya hay varios clientes interesados en este producto».










